Lactancia después de una cirugía de reducción de pecho
Nota Editorial: Ofrecemos artículos de nuestras publicaciones de años anteriores como referencia para nuestras Líderes y miembros. Los lectores deben tener en cuenta que la investigación y la información médica cambian con el tiempo.
Diana West
Gaithersburg, MD, USA
Tomado de LEAVEN, Vol. 38
número 4, agosto-septiembre 2002
Traducción cortesía
de Lucero De León Freyre
Revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras
Desde la publicación
en el verano del 2001 del libro "Definiendo tu propio éxito:
lactancia después de una cirugía de reducción de
pecho", escrito por Diana West, éste se ha convertido en
el libro definitivo sobre el tema entre los profesionales de salud,
consultores en lactancia y Líderes. Por diferentes razones, la
cirugía de reducción de mama es una experiencia que muchas
mujeres están enfrentando o considerando en la cultura actual.
West le ofrece a sus lectores una perspectiva profunda sobre las diferentes
intersecciones de la lactancia y la cirugía reductora y presenta
cuidadosamente las opciones disponibles para que las mujeres puedan
dirigir sus experiencias con la confianza de que es posible amamantar.
Este libro es un recurso incomparable para cualquier persona que interactúa
con madres que están dando pecho o desean amamantar y que se
han sometido o están considerando someterse a una cirugía
de reducción de mama. La Liga de La Leche Internacional se complace
en presentar un extracto del cuarto capítulo del libro de West:
Definiendo tu propio éxito: lactancia después de una
cirugía de reducción de pecho.
Amamantar después
de una cirugía de reducción de pecho (lo llamaremos BFAR
por sus siglas en inglés) sería mucho más simple
si fuera posible determinar las habilidades de cada mujer diciendo que
si tuviera una cirugía de tipo "A" e hiciera "B",
tendría resultados "C". La realidad es que existen
tantas variables que muy pocas experiencias son iguales. De hecho, el
rango de BFAR es extremadamente diverso y depende de muchos factores,
incluyendo el tipo de cirugía que tuvo la mujer, su estado mental,
actitud, medio ambiente, estructura de apoyo y lo que puede hacer para
prepararse.
El rango de experiencias
BFAR
Las experiencias BFAR se
conforman por una combinación de las variables de dos factores:
1) Capacidad de lactancia
2) Método de alimentación.
La capacidad de lactancia
de una madre cae dentro de un rango de posibles experiencias: habrá
un suministro completo de leche, un suministro parcial de leche o no
habrá suministro de leche.
Las opciones para alimentar incluirán dar el pecho, dar pecho
con un suplementador y alimentar por medio de dispositivos artificiales.
El método que elija
una madre para alimentar a su bebé dependerá de su abastecimiento
de leche, el método que más le atraiga en términos
de comodidad y conveniencia y las preferencias de su bebé.
Determinando el potencial
de la lactancia
Generalmente al consultar
a un cirujano plástico antes de una cirugía de reducción
de mama, a la mujer se le advierte que la cirugía afectará
su capacidad de lactancia en algún grado. Dependiendo de la cirugía,
los doctores describen el potencial de capacidad afirmando que a) No
habrá posibilidad de lactancia, b) Habrá una posibilidad
de "50/50" o c) No afectará a su capacidad de lactancia.
Sin embargo, lo que los cirujanos perciben como respuesta a la pregunta
de capacidad de lactancia, y lo que las mujeres desean saber, puede
ser muy diferente. La proyección de capacidad de lactancia de
un cirujano usualmente se basa en la suposición de que cualquier
lactancia es una lactancia completa. Generalmente no se califica por
cuánto suministro de leche tendrá la madre. De hecho,
la posibilidad de"50/50" que tanto se menciona, se refiere
a que tendrá el 50 por ciento de no poder lactar en absoluto.
Sin embargo, la información crítica para una futura madre
no es si no va a poder lactar en lo absoluto, si no qué tanto
va a poder lactar.
Podría ser que la
razón por la cual los cirujanos plásticos tienden a predecir
la capacidad de lactancia post-operación en términos de
"todo" o "nada" es debido a que la mayoría
de los médicos, especialmente aquellos fuera de las especialidades
gineco/obstétricas y pediátricas, no entienden bien el
proceso de la lactancia. De hecho, el sistema mamario está formado
por redes redundantes co-operativas de glándulas y conductos.
Es posible que una porción del número original de redes
de glándulas/conductos permanezca intacta después de la
operación. Hasta es posible que algunas de las redes de glándulas/conductos
dañados por la cirugía, vuelvan a conectarse, lo cual
se conoce como "re-canalización"(unión de los
conductos cortados).
El cuerpo es marcadamente
resistente; casi todas las mujeres que se someten a una cirugía
de reducción de mama podrán lactar hasta cierto grado.
Sin embargo, si la cirugía daña una porción importante
del sistema de lactancia, entonces el suministro de leche no será
suficiente para cumplir con las necesidades de nutrición total
de un bebé.
Resultados de la investigación
Desafortunadamente, se han
llevado a cabo muy pocos estudios para investigar los efectos de la
cirugía de reducción de mama en la lactancia. Sin embargo,
nos ayuda examinar las investigaciones más recientes sobre lactancia
después de la cirugía de reducción de mama como
una forma de entender la probabilidad de lograrlo.
Un estudio al cual se hace
referencia frecuentemente, llevado a cabo por Harries et al. reunió
información enviando un cuestionario a mujeres que se habían
sometido a cirugía de reducción de mama basada en los
pedículos inferiores. Se contactó a setenta y tres pacientes.
De las sesenta y ocho que respondieron al cuestionario, 20 pacientes
se habían embarazado después de la cirugía de reducción
mamaria. Las 20 mujeres lactaron. Siete de estas mujeres (35 %) amamantaron
exitosamente. Trece (65 %) decidieron no amamantar o lo descontinuaron
por razones personales. Este estudio no ofrece mucha información
más allá de indicar que las mujeres del estudio pudieron
lactar.
Un estudio publicado a principios
del año 2000 investigó específicamente el impacto
de la técnica de reducción del pedículo inferior
en la lactancia. Brzozowski et al. envió un cuestionario estandarizado
a 334 mujeres que se habían sometido a este tipo de reducción
entre 1984 y 1994, cuya edad variaba entre 15 y 35 años en el
momento de la cirugía. En el cuestionario, se definía
el amamantar exitosamente como la capacidad de dar pecho por lo menos
durante dos semanas.
Setenta y ocho pacientes
tuvieron hijos después de su cirugía de reducción
de mama. Quince de la 78 pacientes (19,2 %) amamantaron exclusivamente,
8 (10,3 %) amamantaron suplementando con leche artificial, 14 (17,9
%) intentaron amamantar sin éxito y 41 (52,6 %) no intentaron
amamantar. De estas 41 pacientes que no intentaron amamantar, 9 pacientes
no lo hicieron como consecuencia directa al desaliento por parte de
un profesional de la salud. De las 78 mujeres que tuvieron hijos después
de la operación, 27 de ellas fueron desalentadas de amamantar
por sus médicos y sólo 8 de las 27 (29,6 %) intentaron
amamantar a pesar de esta recomendación. En comparación,
26 pacientes fueron alentadas a amamantar; 19 (73,1 %) sí intentaron
amamantar. Treinta y una de las 41 pacientes que no intentaron amamantar
experimentaron congestión mamaria y lactancia. De estas 31 pacientes,
19 creyeron que podrían haber amamantado debido al grado de congestión
mamaria y lactancia sufridos.
Este estudio concluyó
que:
Dado el uso de una técnica
de mamoplastia inferior y alentando a la paciente, existe la posibilidad
de amamantar después de una reducción mamaria De acuerdo
a un artículo publicado en la Revista Canadiense de Salud Pública,
esta prevalencia cae cerca del índice de lactancia encontrado
entre la población que no se ha sometido a cirugía de
las mamas.
Otro estudio publicado a
principios del 2000 por Ahmed y Kohle compararon la sensibilidad del
pezón y areola después de reducciones de seno que utilizaron
las técnicas quirúrgicas de pezón libre y de pedículo
inferior. Ellos descubrieron cierto grado de recuperación de
la sensación de pezón y areola en todas las pacientes,
siendo la recuperación de sensación de la areola similar
en los dos grupos, pero la recuperación de sensibilidad del pezón
fue superior en el grupo de la técnica de pedículo inferior.
Este descubrimiento fue de particular interés debido a que siempre
se había creído que la técnica de pezón
libre provocaba la pérdida total de sensación en el pezón
y areola. Esto hubiera tenido un grave impacto en la lactancia ya que
la producción de leche depende en gran medida de la respuesta
a la estimulación nerviosa al amamantar. Este estudio le da esperanzas
a aquellas mujeres que se sometieron a la técnica de pezón
libre, especialmente aquellas en las que ya ha transcurrido mucho tiempo.
Finalmente, un estudio llevado
a cabo por Sandmark et al. en 1999 comparó los efectos entre
las técnicas de pedículo inferior y superior. Las 292
pacientes que participaron en el estudio se habían sometido a
la cirugía entre 1984 y 1990. Doscientas treinta y tres se sometieron
a la técnica de pedículo superior, 36 pedículo
inferior y 23 a otro tipo de cirugía reductora. No es sorprendente
el hecho de que los autores descubrieron que la técnica de pedículo
inferior ofrecía mejores resultados en términos de mayor
sensibilidad, especialmente en el complejo pezón-areola y mejor
lactancia.
La información en
los textos, tanto libros de referencia clínicos, como aquellos
orientados al consumidor, difiere en gran medida en las opiniones que
se presentan sobre la posibilidad de amamantar después de una
cirugía de reducción de mama. Los Doctores Riordan y Auerbach
presentaron la información más precisa en su libro, "Amamantar
y lactancia humana", en el cual afirman que "Es posible una
lactancia total con la técnica de pedículo, pero casi
nunca es posible con la técnica de pezón libre, debido
a que el suministro de sangre del pezón-areola se daña
completamente." Esta conclusión es bastante precisa; la
técnica de pezón libre provoca una disminución
marcada en la posibilidad de amamantar.
Es obvio que se necesitan
más estudios sobre la posibilidad de amamantar después
de la cirugía de reducción de mama. En el libro "Cirugía
del seno, principios y arte", editado por Scott Spear, se afirma
que:
"La lactancia después de una cirugía de reducción
de mama continúa siendo una pregunta sin respuesta. La lactancia
normal después de la reducción sucede frecuentemente pero
puede ser impedida en algunas pacientes. El porcentaje preciso de pacientes
con impedimento para amamantar después de la reducción
de mama debe documentarse en mayor medida en estudios futuros".
Con la prevalencia en el
aumento de mujeres que desean amamantar después de una cirugía
de reducción de mama, es muy probable que se lleven a cabo más
estudios en este campo, generando un mejor desarrollo de técnicas
quirúrgicas de reducción mamaria para preservar la función
de lactancia.
Línea de referencia
sobre la capacidad de lactancia
Tal como lo demuestran las
investigaciones y evidencia anecdótica, la pregunta no es si
la mujer tendrá o no leche, ya que lo más cierto es que
sí la tendrá. La verdadera pregunta es cuánta leche
tendrá. Para poder proyectar cual será el potencial de
lactancia de una madre, primero se deben considerar varios factores
críticos que definen cuál es el estado del sistema mamario
actual de la mujer. Sin embargo, estos factores no determinan la capacidad
de lactancia. Son simplemente un indicativo de la línea de referencia
de capacidad de lactancia de una madre.
Tipo de cirugía
El punto de partida para
determinar la línea de referencia sobre la capacidad de lactancia
es conocer a qué tipo de cirugía de reducción de
mama se sometió la madre. Esta información es importante
ya que algunas técnicas quirúrgicas conservan más
tejido de lactancia que otras.
Aunque el tipo de cirugía
reductora utilizada tendrá un importante impacto en la capacidad
de lactancia futura, el aspecto de la cirugía de reducción
de mama que tendrá más impacto sobre la lactancia es el
manejo quirúrgico de la areola y pezón, el cual puede
variar aún en técnicas quirúrgicas similares de
acuerdo a la anatomía individual de la mujer y las habilidades
del cirujano. Las cirugías que han dado como resultado mayor
capacidad de lactancia son aquellas en donde las areolas y pezones no
fueron separados totalmente, aunque éstos se hayan movido. Muchas
mujeres creen que sus areolas y pezones fueron totalmente separados
debido a que tiene una cicatriz alrededor de la areola. También
pueden saber que se movieron y por lo tanto suponen que se tienen que
haber cortado para hacerlo. Sin embargo, con las técnicas quirúrgicas
llevadas a cabo a partir de 1990, es poco probable que éste sea
el caso. Las técnicas de reducción de mama más
actualizadas involucran el mover la areola y pezón mientras están
unidas por un trozo de tejido llamado pedículo, el cual contiene
senos lactíferos. El pedículo permanece unido a los conductos
que conectan hacia los senos lactíferos y los nervios primarios.
Si se daña el sistema de lactancia en este tipo de cirugías,
es más probable que sea debido a cortes más profundos
en el tejido de las mamas en donde se removieron glándulas junto
con el tejido graso y en donde se cortaron los conductos.
La técnica quirúrgica
de pedículo inferior es la que constantemente ha tenido los mejores
resultados para la lactancia. Sin embargo, en su libro, "Todo lo
que deseaba saber sobre cirugía cosmética, pero no podía
preguntarlo", el Dr. Alan Gaynor afirma:
"Existen métodos
ligeramente diferentes para llevar a cabo la misma técnica. La
más utilizada es la de T invertida. Varias técnicas utilizan
este enfoque debido a que es posible mantener la integridad y función
del seno. El tratamiento interno de la glándula puede tener gran
variación de acuerdo con el cirujano".
Por supuesto existen técnicas
quirúrgicas de reducción de mama que separan la areola
y el pezón totalmente del seno. Estas técnicas comúnmente
se llevaban a cabo durante 1970 y 1980, antes de que se desarrollaran
técnicas de pedículos más avanzadas. Ocasionalmente
aún se llevan a cabo en mujeres que, de acuerdo al juicio del
médico, tienen mamas tan grandes que la técnica de pedículo
no ofrecería resultados positivos.
Cuando la areola y pezón
se separan completamente, es poco probable que se logre la lactancia.
Sin embargo, aunque no es lo común con las cirugías que
no son de pedículo, se conserva la posibilidad de amamantar debido
al milagroso proceso de recanalización. En algunas ocasiones,
mujeres cuyas areolas y pezones fueron totalmente separadas del seno
han logrado extraer calostro con facilidad durante el embarazo. Mientras
que esto es una buena señal y comprueba que algunos conductos
se recanalizaron, posteriormente descubrieron que sólo podían
producir un poco de leche. Generalmente esto es debido a que los nervios
cortados evitan que el sistema de lactancia produzca leche en respuesta
a la estimulación nerviosa en el pezón y areola. El calostro
se produce fácilmente ya que es inducido por las hormonas y no
depende de la estimulación de la areola y pezón. En muy
raras ocasiones la mujer cuya areola y pezón fueron separados
totalmente, pudo producir un suministro importante de leche y usualmente
este fue resultado del uso de cantidades importantes de galactagogos.
Por supuesto, la cantidad del suministro de leche no evita que la mujer
tenga una relación de lactancia satisfactoria ya que puede complementar
la alimentación del bebé con un suplementador.
Tiempo transcurrido entre
la cirugía y el embarazo
El siguiente punto importante
a considerar que tiene influencia sobre el abastecimiento de leche es
el tiempo transcurrido entre la cirugía y el embarazo. Las experiencias
anecdóticas han sido que a pesar del tipo de cirugía,
una mujer aparentemente tiene un mejor suministro de leche cuando su
cirugía se llevó a cabo 5 años o más antes
del embarazo. Esto podría ser resultado de tres procesos fisiológicos
por separado, y cada uno de ellos contribuye a la reparación
y desarrollo del sistema mamario.
Hay que mencionar en este
contexto los dos primeros de estos procesos, recanalización (unión
de los conductos cortados) y reinervación (crecimiento de nuevas
terminaciones nerviosas) ya que ambos procesos curativos son mas probables
cuanto mayor es el intervalo entre la intervención quirúrgica
y el embarazo. Ambos procesos son directamente responsables por los
aumentos en el suministro de leche. A pesar de que la recanalización
parece ser el resultado de las demandas de la lactancia real, es probable
que algunos tipos de recanalización, como la reinervación,
pudiesen ocurrir como un proceso de sanado normal del cuerpo.
El tercer proceso benéfico
es el desarrollo lineal progresivo y normal del sistema mamario. En
donde las influencias hormonales dan como resultado un mayor desarrollo
del sistema mamario con cada ciclo menstrual que se presenta hasta que
ocurre el primer embarazo, que es cuando el sistema mamario generalmente
llega a la madurez total. Un mayor transcurso de tiempo entre la operación
y el embarazo le permite a este proceso volver a desarrollar tejido
mamario.
Cambios en las mamas durante el embarazo
Pregúntele a una madre
si ha experimentado crecimiento en sus senos durante el embarazo, incluyendo
una sensación de más peso. También si ha sentido
irritación o sensibilidad. Cambios como éstos no indican
la cantidad de sistema mamario que está funcionando o si los
conductos están conectados a los pezones, pero sí indican
que el tejido de la mama está respondiendo apropiadamente a las
influencias hormonales y que por lo menos parte del sistema mamario
de la madre permanece intacto. Si la madre ya ha estado embarazada antes
de la cirugía, estos cambios serán menos pronunciados
durante este embarazo en comparación a los anteriores, pero aún
así deben estar presentes hasta cierto grado.
Recanalización y
re-enervación
La recanalización
es un fenómeno fisiológico muy productivo para las mujeres
BFAR. Este es el proceso en el que el tejido mamario vuelve a crecer,
reconectando conductos anteriormente cortados. En algunas ocasiones
se pueden formar nuevos caminos que permiten transportar la leche de
las glándulas al pezón. Los casos más profundos
de recanalización parecen presentarse como respuesta directa
a la demanda de la lactancia. Esto significa que cualquier esfuerzo
de amamantar ayuda al sistema mamario a restablecer el sistema de los
conductos. Por supuesto, en estos momentos el proceso de recanalización
no se entiende lo suficientemente bien para poder predecir el grado
en el cual la recanalización se logrará (o podrá)
ocurrir. Debido a que parece estar directamente relacionado con la duración
y grado de lactancia, una madre cuyos esfuerzos de lactar dieron como
resultado un suministro incompleto, puede llegar a descubrir que intentos
futuros resultarán en una mayor cantidad. En algunas madres,
la recanalización ha dado como resultado un suministro total
de leche para los siguientes hijos. Como regla general, a mayor experiencia
de lactancia, mayor será el grado de recanalización.
Por el otro lado, la reinervación
parece presentarse en respuesta al paso del tiempo y el proceso regenerativo
normal del cuerpo y no como resultado de experiencias de lactancia anteriores.
La reinervación es el proceso por el cual los nervios que apoyan
al pezón y areola que fueron dañados por la cirugía
se regeneran. Los nervios del pezón y areola son críticos
para el proceso de la lactancia, por lo tanto la regeneración
de dichos nervios es un componente clave para incrementar la capacidad
de lactancia. Muchas mujeres BFAR se preguntan si la sensibilidad actual
de sus pezones y areolas es indicativo del estado de las conexiones
nerviosas de lactancia. La respuesta es que si están respondiendo
de forma normal al tacto y temperatura, puede ser indicativo de que
la infraestructura nerviosa está funcionando bien y por lo tanto
conducirían las sensaciones correctas a la glándula pituitaria
para la producción de prolactina y oxitocina. Por supuesto, la
habilidad del sistema mamario para cumplir con la demanda depende del
estado de las glándulas y conductos. Sin embargo, entre más
tiempo transcurra desde la cirugía, mayores son las posibilidades
de que se hayan regenerado los nervios críticos para la lactancia,
lo cual es un factor importante para amamantar.
Rendimiento inherente
Cada mujer tiene una capacidad
de lactancia inherente, la cual existía antes de su cirugía
y de acuerdo a su fisiología y anatomía. Algunas mujeres
tienden a contar con grandes suministros de leche, quizá al punto
de que es un problema. Un porcentaje de mujeres BFAR hubiese tenido
este "problema" si no se hubieran sometido a esta cirugía.
Lo que esto significa para ellas, es que su sistema de lactancia compensará
muy bien el daño quirúrgico y tendrán mejores suministros
de leche debido a su rendimiento inherente.
Muchos cirujanos les dicen a sus posibles pacientes que debido al tamaño
de sus senos de todos modos no habrían podido amamantar exitosamente.
Esto no es cierto y cambia la responsabilidad de una lactancia insuficiente
provocada por la cirugía hacia la fisiología inherente
de la mujer. La realidad es que el tamaño de los senos de una
mujer no tiene ningún impacto sobre su habilidad de amamantar.
Un suministro incompleto de leche posterior a la cirugía de reducción
de mama es casi siempre el resultado directo de esa cirugía.
No es el resultado del tamaño natural de los senos de la mujer.
Existe una fluctuación
natural en el suministro de leche de la mujer durante el período
de la lactancia que no está relacionado con la cirugía,
sino que es un proceso normal para todas las mujeres que amamantan.
Contrario a las creencias generales, las mujeres no producen inicialmente
ocho onzas de leche en cada toma, y los recién nacidos no necesitan
una cantidad tan grande de alimento. De hecho, sus cuerpos empiezan
a producir leche en cantidades mucho mas pequeñas, las cuales
están perfectamente adaptadas a las necesidades de sus bebés
en la edad particular en la que se encuentren. Por ejemplo, aún
en mujeres que no se han sometido a la cirugía reductora, producen
meras cucharaditas de calostro durante los primeros días después
del nacimiento del bebé. Al ir madurando la leche durante las
siguientes semanas, es normal y apropiado que la mujer sólo produzca
unas cuantas onzas en cada toma. Al ir progresando el bebé durante
los periodos estándar de crecimiento acelerado (alrededor de
las tres semanas, seis semanas, tres meses y seis meses), el suministro
de leche aumenta correspondientemente de acuerdo al incremento de la
demanda del bebé, de modo que la madre empieza a lactar en mayores
cantidades. Después de que el bebé inicia con los sólidos
y mama menos, el suministro de leche disminuye para producir sólo
lo que él requiere. Este proceso continúa en cantidades
reducidas hasta que el bebé ya no toma leche y se desteta.
Rendimiento manipulado
Muchas mujeres BFAR incrementan
su suministro inherente de leche manipulando con hierbas y galactagogos
recetados (substancias que inducen la producción de leche), técnicas
de masaje especiales y utilizando un sacaleches. Estas acciones pueden
ser efectivas y pueden incrementar el suministro de leche. El tomar
galactogogos es un componente muy común en la experiencia promedio
BFAR.
Orden de nacimiento
Muchas madres BFAR descubren
que tienen más suministro de leche con cada bebé subsecuente.
Aunque la recanalización y reinervación juegan un papel
muy importante en este hecho, también lo tiene la mayor experiencia,
información y apoyo que puede llegar a tener con los futuros
bebés. Cada uno de estos factores contribuyen a la perspectiva
de la mujer sobre su experiencia BFAR.
Combinación de métodos
de alimentación
Debido a que existen tantas
variables a considerar, no es realista intentar presentar una experiencia
BFAR "típica". Sin embargo, revisar las opciones, beneficios
y retos de los diferentes tipos de experiencias BFAR puede ayudar a
presentar una imagen más clara de lo que cada escenario puede
presentar. Una madre puede descubrir que quiere utilizar diferentes
técnicas al ir fluctuando su suministro de leche y requiere redefinir
sus prioridades.
Cuando un bebé requiere
la suplementación total debido a que la madre no tiene (o casi
no tiene) suministro de leche pero desea amamantar, cuenta con varias
opciones:
1) Alimentar al bebé
exclusivamente al pecho con un suplementador;
2) Alimentar al bebé al pecho con suplementador, además
de otros implementos para la alimentación artificial;
3) Amamantar para proporcionarle consuelo al bebé y utilizar
implementos para la alimentación artificial.
Las madres que pueden amamantar, pero aún necesitan proporcionar
parte de los requisitos nutricionales de su bebé con un suplemento
cuentan con varias opciones:
1) Alimentar al bebé exclusivamente al pecho combinando la lactancia
activa con un suplementador;
2) Alimentar al bebé al pecho con suplementador, combinado con
lactancia activa y el uso de algún implemento para la alimentación
artificial;
3) Alimentar al bebé al pecho y además usar implementos
para la alimentación artificial;
4) Extraerse la leche con sacaleches y dársela al bebé
con implementos para la alimentación artificial.
Aún una madre que
está produciendo un suministro completo de leche tiene algunas
opciones sobre cómo desea darle la leche a su bebé. Algunas
de estas opciones pueden estar influenciadas por la experiencia BFAR,
otras son opciones disponibles para todas las madres que amamantan.
1) Alimentar al bebé
exclusivamente al pecho;
2) Alimentar al bebé al pecho y extraerse la leche para dársela
al bebé con implementos para la alimentación artificial.
3) Extraerse la leche y alimentar al bebé por medio de un implemento
para la alimentación artificial.
Esfuerzo y recompensas BFAR
Muchas madres nuevas se preguntan
si desean enfrentar los retos involucrados al amamantar después
de una cirugía de reducción de mama. Se puede decir con
bastante seguridad que amamantar implicará más trabajo
y preocupaciones para una madre que se ha sometido a la reducción
de senos. Si resulta necesaria la suplementación, a veces los
esfuerzos pueden parecer muy arduos y pueden tomar mucho tiempo. Sacarse
leche y consumir galactogogos también pueden representar más
trabajo. Implica, además, dedicar mucho tiempo a aprender sobre
el BFAR para poder hacerlo lo mejor posible. Sin embargo, los esfuerzos
requeridos para la suplementación usualmente no son mayores a
los de otras madres que alimentan con biberón o amamantan parcialmente.
Y después de las primeras semanas, cuando los sistemas de la
madre y el bebé están trabajando en condiciones óptimas,
las cosas pueden ir muy bien para ellos.
Si una madre puede continuar
amamantando, siempre tendrá ese lazo de unión especial.
Podrá amamantar para consolar y tranquilizar a su pequeño.
Si una madre suplementa completamente
al pecho sin poder lactar, será recompensada por una relación
íntima de lactancia y por muchos de los beneficios estructurales
de amamantar, como un mejor desarrollo facial en el bebé.
Si resulta que una madre
no puede amamantar y decide darle a su bebé su propia leche en
biberón, siempre tendrá la satisfacción de saber
que su cuerpo le ofreció un regalo invaluable en cada toma.
Sin importar los resultados, mientras la madre continúe dándole
a su hijo un poco de leche materna, bien habrá valido el esfuerzo.
Cada gota de leche humana es preciosa, un regalo perdurable para su
hijo, y alimentarlo al pecho, aún cuando no hay leche será
profundamente satisfactorio.
Sin embargo, recuerde que
aún una madre que se ha preparado de todas las formas posibles
puede tener un bebé con una mente totalmente propia. Puede tener
ideas muy diferentes sobre cómo quiere hacer las cosas, Después
de todo, se está entrando en una relación y es necesario
el compromiso.
Lo más importante
a recordar al preparar una madre para el BFAR es la realidad de que
posiblemente será más intenso de lo que se había
imaginado. Dele la tranquilidad de saber que no es debido a su cirugía
de reducción de pecho, sino que es porque tiene un bebé
y los bebés suelen poner de cabeza el mundo de una forma sorprendente.
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Diana West, Líder
de LLL de Maryland, Estados Unidos, cuenta con una Licenciatura en Psicología
y es instructora de clases de lactancia para nuevas madres. También
es propietaria y administradora de un sitio web BFAR sin fines de lucro:
www.bfar.org/ Vive con su esposo,
Brad, y sus tres encantadores hijos, los cuales fueron completamente
amamantados. Este artículo se adaptó del libro de Diana,
Defining Your Own Success: Breastfeeding After Breast Reduction Surgery
(Definiendo tu propio éxito: lactancia después de
la cirugía de reducción de pecho).
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