Manteniéndose al día: Reflujo y el bebé amamantado
Nota Editorial: Ofrecemos artículos de nuestras publicaciones de años anteriores como referencia para nuestras Líderes y miembros. Los lectores deben tener en cuenta que la investigación y la información médica cambian con el tiempo.
Manteniéndose
al día: Reflujo y el bebé amamantado
Sharon Knorr
Newark NY USA
Tomado de Leaven, volumen
39, número 1, febrero-marzo 2003
Traducción cortesía
de Lucero De León
Revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras
El reflujo se presenta cuando
el contenido del estómago regresa espontáneamente al esófago.
La barrera principal contra el reflujo es el esfínter esofágico
inferior (LES por sus siglas en inglés). Esta es una banda de
fibras musculares voluntarias que se encuentran dentro del esófago
que conducen a través del diafragma desde la cavidad del pecho
hacia la cavidad abdominal. Normalmente, existe suficiente presión
dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido
gástrico regurgite desde el estómago.
CAUSAS
Existen varias razones por
las cuales el LES deja de prevenir el reflujo. Llenar el estómago
en exceso, o el incremento de ácido gástrico pueden superar
al LES. Muchos bebés pequeños tienen periodos durante
los cuales el LES se relaja, lo cuál permite que se presente
el reflujo. Inhalar o exhalar con fuerza puede también producir
cambios de presión que fomentan el reflujo. Este tipo de respiración
se puede observar en casos de fibrosis cística, infecciones respiratorias,
hipo y traqueo malacia (una anormalidad de la traquea que provoca que
sea inestable y propensa al colapso). También es un síntoma
de displasia bronco pulmonar, la cual es una enfermedad pulmonar crónica
que puede desarrollarse en bebés que han sido colocados en ventiladores.
Los tubos nasogástricos
que se utilizan frecuentemente para alimentar a bebés muy prematuros
o enfermos, pueden provocar la disminución de la presión
LES y actuar como un camino para el reflujo. De hecho, los bebés
prematuros generalmente tienen un mayor riesgo de sufrir reflujo, lo
mismo que los bebés a los cuales se les alimenta con fórmula
en lugar de leche humana. Se cree también que las alergias a
los alimentos juegan un papel importante en algunos casos de reflujo.
En el caso de los bebés con hernias hiatales, la totalidad del
LES y una porción del estómago sobresalen hacia arriba,
a través del diafragma y hacia la cavidad del pecho, predisponiéndoles
al reflujo.
SÍNTOMAS
Los síntomas del reflujo
varían desde vomitar, hasta dificultad para respirar. Un cuestionario
que se desarrolló para ayudar a los médicos a diagnosticar
esta enfermedad (Orenstein et al 1996) reveló que los siguientes
comportamientos son un importante indicativo de reflujo:
- escupir leche más
de tres veces al día,
- escupir más de
una cucharada,
- dolor asociado con el
vómito,
- llanto después
de tomar los alimentos,
- llanto durante más
de tres horas al día,
- arqueo de la espalda y
apnea (suspensión temporal de la respiración),
- cianosis (una decoloración
azul-grisáceo de la piel causada por falta de oxígeno).
Los bebés pueden entrar
en un patrón de tomas frecuentes y cortas, quitándose
y poniéndose al pecho en un intento de aliviar su dolor, o pueden
llegar a rechazar totalmente la toma. La dolorosa sensación de
ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis,
provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante
la hora posterior a su toma. Esto también puede ocasionar que
despierten frecuentemente durante la noche. Cuando el contenido del
estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior
de los pulmones, entonces se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis
o neumonía (Orenstein y Orenstein 1988.) Un bebé que simplemente
escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene
mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que
sufre dolor y no gana peso, o que no respira adecuadamente y muestra
señales de estar enfermo, debe diagnosticarse y tratarse adecuadamente.
Aunque existen algunas pruebas
específicas para el reflujo, incluyendo pruebas de deglución,
sondeo del pH y endoscopías (la inspección visual del
esófago por medio del uso de un instrumento óptico introducido
dentro de un tubo), son pruebas invasivas y estresantes para el bebé
y generalmente los resultados no son concluyentes. Por lo tanto, muchos
diagnósticos se basan en la observación de los síntomas.
Los médicos necesitan también descartar enfermedades tales
como estenosis pilórica y disfunciones metabólicas que
también pueden provocar vómito y retraso en el crecimiento.
(Nota del Editor: por favor refiéranse al Manual para Líderes
para conocer el alcance y límite del papel de la Líder;
como Líderes, no tratamos de diagnosticar, pero si es necesario
podemos ayudar a que la madre busque el consejo del profesional de salud
adecuado. La intención de este artículo es enseñar
al lector, no prepararle para ofrecer un diagnóstico).
TRATAMIENTO
En muchos casos, el LES relajado
del bebé va fortaleciéndose al ir madurando y el reflujo
va cediendo con el tiempo. La sobrealimentación provocada por
un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección
de la leche demasiado fuerte puede provocar vómito e incomodidad
durante la toma. El manejo adecuado de la lactancia en estas situaciones
con frecuencia puede ayudar a la disminución de los síntomas
al reducirse el suministro de leche de la madre para igualarse a las
necesidades del bebé (Jozwiak 1995).
La lactancia en sí
es un tratamiento para el reflujo. Los doctores a menudo recomiendan
tomas breves y frecuentes para promover la motilidad y vaciado gástrico.
La posición es también un tratamiento estándar
para el reflujo, sin importar su causa (Orenstein y Whitington 1983).
Se necesita mantener a los bebés en una posición más
vertical tanto durante la toma, como después de la misma. Se
recomienda que el bebé se sostenga en un ángulo de 45
a 60 grados mientras amamanta y que las tomas horizontales se eviten
por completo. Entre tomas, el bebé puede sostenerse en posición
vertical mediante el uso de cargadores, porta bebés suaves o
porta bebés rígidos. Sin embargo, no se debe permitir
que el bebé cuelgue fláccidamente, por lo cual se requiere
de mucho cuidado y quizá del uso de sostenedores para mantenerle
en la posición adecuada. También puede funcionar bien
el descansar en ángulo sobre el pecho de alguien.
Succionar un seno "vacío"
o hasta un chupo de entretención ayuda al generar saliva (la
cual neutraliza el ácido) y promueve la peristálisis (el
movimiento involuntario similar al movimiento del oleaje en el tracto
gastrointestinal el cual mueve los alimentos hacia delante) lo cual
ayuda a que el estómago se vacíe con mayor rapidez. La
leche artificial permanece en el estómago durante más
tiempo y puede contribuir al reflujo (Heacock 1992). Ya que varios estudios
muestran una fuerte conexión entre el reflujo y la alergia a
la leche de vaca (Iacono et al 1996), el manejo de la dieta puede resultar
ser muy efectiva contra esta enfermedad. Otros ofensores comunes son
la soya, el huevo y el trigo. La eliminación durante dos semanas
de todos los productos lácteos en la dieta de la madre produce
frecuentemente una mejora notable en el bebé que sufre de alergia
a la leche de vaca. También el consumo excesivo de cafeína
por parte de la madre (la cual relaja el LES) puede provocar problemas
para algunos bebés, lo mismo es cierto en cuanto a la exposición
al humo de cigarrillos (Alaswad et al 1996).
Se pueden utilizar ciertos
medicamentos en conjunto con otros tratamientos. Éstos incluyen
medicamentos que actúan en contra de los ácidos estomacales,
disminuyen la producción de ácidos, promotores de la motilidad
gástrica (el movimiento de los alimentos del estómago
hacia los intestinos) o el incremento del tono del LES.
Muchos médicos recomiendan
el uso de tomas más espesas. Sin embargo, estas tomas no siempre
ayudan (Bailey et al 1987), pueden interferir con la lactancia y aumentar
el riesgo de alergias a ciertos alimentos. Algunos estudios han demostrado
que las tomas más espesas pueden tener un efecto adverso en el
crecimiento de algunos bebés, aumentando el riesgo de problemas
respiratorios (Orenstein et al 1992). Debido a que las tomas más
espesas permanecen más tiempo en el estómago, pueden de
hecho provocar más reflujo. Por esta razón, las madres
deben considerar sus opciones cuidadosamente antes de decidirse a utilizar
tomas más espesas. Si una madre quiere probarlo, puede utilizar
su leche extraída y espesarla con cereal y ofrecerla al bebé
por medio de una cuchara antes de su toma normal en el seno.
Muy pocas veces se opta por la cirugía del LES, la cual es sólo
para los casos más extremos que no responden a los demás
tratamientos.
Los estudios demuestran que
los bebés alimentados con leche artificial exhiben con mayor
frecuencia síntomas de reflujo en comparación a los bebés
amamantados. El destetar al bebé no debe considerarse como una
buena solución al problema del reflujo. Los bebés que
están retrasados en su crecimiento deben evaluarse en búsqueda
de enfermedades subyacentes. En muchos casos el reflujo puede controlarse
a través de un buen manejo de la lactancia, posicionamiento,
la dieta de la madre y educación. Cuando estos pasos no ayudan
en la solución del problema, quizá se necesiten llevar
a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.
Referencias
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tobacco smoke exposure and gastroesophageal reflux in infants with apparent
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y el reflujo esofágico en bebés que sufren episodios que
ponen en riesgo su vida. J Okla State Med Assoc 1996; 7(89):233-7.
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Posicionamiento para la prevención del reflujo gastroesofágico
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Wolf, L. and Glass, R. (Feeding
and Swallowing Disorders in Infancy: Assessment and Management) Enfermedades
alimentarias y de deglutación en la infancia. Valuación
y Manejo. Therapy Skill Builders, 1992
Recursos adicionales
Breastfeeding the Baby with
Reflux (Amamantando a un bebé con reflujo (folleto), La Leche
League International.
Disponible en LLLI,
No. 524-24, $2.50
Breastfeeding Answer Book
(Lactancia materna: libro de respuestas, Tercera Edición) Third
Edition, La Leche League International
Disponible en LLLI, No. 1260-12, $68.00
Gaining and Growing-Assessing
Nutritional Care of Preterm Infants (Aumentando peso y Crecimiento-Evaluación
del Cuidado Nutricional de bebés prematuros): http://staff.washington.edu/growing/Feed/GER.htm
Sharon Knorr es Líder de LLL y asistente de APL (enlace profesional)
en Nueva York, USA. También es consultora en lactancia en su
práctica privada y en un hospital local. Sharon tiene dos hijos
(Joshua, 24; y Rachel, 21) y vive con su esposo, Butch, en Newark, Nueva
York, USA. Ella ha sufrido durante muchos años de reflujo y espera
que este artículo ayude a que los bebés no sufran algunas
de sus desagradables experiencias con esta enfermedad.
Última modificación 2 de febrero de 2006 por vbg.
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