Sorpresas en la edición 2003 del Libro de Respuestas (Breastfeeding Answer Book)
Sorpresas
en la edición 2003 del Libro de Respuestas
(Breastfeeding Answer Book)
Nancy Mohrbacher, IBCLC
Arlington Heights IL USA
Tomado de LEAVEN, volumen
39, número 1, febrero-marzo 2003
Traducción cortesía
de María Paula Cavanna
Revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras
¿Cómo reaccionas cuando la información de lactancia
que has estado dando a las madres durante años, cambia de pronto?
Yo me encuentro con esto cada vez que revisamos el Libro de Respuestas,
porque una parte central de nuestro trabajo es cuestionar los temas
que manejamos. Para hacerlo, examinamos la información de cada
capítulo, a la luz de los actuales estudios y experiencias. A
menudo encontramos que la nueva información confirma lo que estuvo
previamente escrito, pero otras veces, no. En mi rol como mentora de
las nuevas consultas de lactancia, quiero citar a Julian Huxley, un
famoso científico que dijo a sus estudiantes acerca de los cambios
del siglo XX, "Durante los próximos cien años, se
probará que la mitad de lo que ahora sabemos está equivocado.
Desafortunadamente, no sabemos cuál mitad es".
Esta idea se aplica bien a un nuevo campo como el de la lactancia. Aunque
puede ser emocionante estar a la vanguardia de los nuevos descubrimientos,
también puede ser desconcertante darnos cuenta de cuánto
desconocemos, y también puede ser difícil aceptar los
cambios cuando ocurren. Aquí hay algunos ejemplos de las muchas
sorpresas que encontrarás en la edición 2003 del Libro
de Respuestas.
Pezoneras
En mi práctica privada,
veo a menudo madres que citan información desactualizada que
yo escribí hace años. (Lo cual considero una especie de
justicia poética.) Cuando esto ocurre, digo, "Si. Solíamos
pensar que eso era cierto, pero hemos cambiado de parecer. Y esta es
la razón:..." Probablemente el ejemplo más común
de esto, es el uso de las pezoneras. En el pasado, las publicaciones
de LLL afirmaban que "ellas causan más problemas que los
que solucionan" y en la edición previa del Libro de Respuestas,
el uso de las pezoneras era mencionado para situaciones específicas,
pero siempre con reservas.
Durante los 13 años
en los que fui una Líder activa, advertí a las madres
que no usaran pezoneras. Si ellas ya estaban usándolas, les sugería
retirarlas tan pronto como fuera posible. Las pezoneras duras de goma
de esos tiempos disminuían la producción de leche (Woodridge
1980). También había una fuerte actitud negativa hacia
el uso de las pezoneras en muchos hospitales, donde las ofrecían
indiscriminadamente a todas las madres. De todos modos, no se ha encontrado
que las pezoneras de siliconas que hay disponibles actualmente interfieran
con la producción de leche. Los estudios han demostrado que pueden
ser una herramienta útil para ayudar a amamantar a los bebés
en ciertas situaciones. Algunas pezoneras llamadas "contacto",
tienen un orificio para que la nariz del bebé toque el pecho
de su madre, así puede oler el pecho y la leche en vez de la
goma.
El péndulo comenzó a balancearse a mediados de 1996, cuando
un número del Journal of Human Lactation reportó un número
de casos en los cuales la pezonera fue un elemento esencial en el paso
del bebé hacia la lactancia exclusiva (Bodley and Powers 1996;
Brigham 1996; Clum and Primomo 1996; Elliott 1996; Sealy 1996; Wilson-Clay
1996; Woodworth 1996). Un saludable debate tuvo comienzo, y ahora la
pezonera es considerada como un legítimo producto de ayuda a
la lactancia. Pero como cualquier otro producto, es importante usarlo
cuidadosamente. La edición 2003 del Libro de Respuestas sugiere
la pezonera como una opción en las siguientes situaciones, luego
de haber probado otras estrategias:
- problemas de prendida
al pecho;
- bebé con una lengua
que empuja, una lengua retráctil, problemas neurológicos,
o una succión débil;
- madre con pezones invertidos;
- bebé prematuro
que no es demasiado efectivo al pecho.
Hay evidencia impresionante
que sugiere que los prematuros son capaces de prenderse más fácilmente
(Clum 1996) y extraer más leche del pecho cuando se usa la pezonera
que cuando se amamanta directamente del pecho. En un estudio de 34 prematuros
(Meier 2000), los bebés podían tomar un volumen significativamente
mayor de leche con la pezonera que sin ella y su uso no acortaba la
duración de la lactancia. Aunque todavía no se sabe por
qué las pezoneras funcionan en los prematuros, algunos piensan
que ayuda a mantener la succión del bebé al permanecer
más fácilmente en la parte óptima de su boca, aún
cuando el bebé no sea capaz de succionar con fuerza. (Meier 1999).
Cuando un bebé tiene
problemas para prenderse al pecho o no está mamando efectivamente,
una ventaja de usar la pezonera es que el bebé puede extraer
la leche de su mamá a través de los orificios de la pezonera,
eliminando o reduciendo la necesidad de extraerse leche y alimentarlo
de otra manera. Esto también mantiene al bebé al pecho,
lo cual puede ser crítico, porque si el bebé se acostumbra
a otro método de alimentación por un largo período
de tiempo, la transición hacia el pecho puede ser más
difícil. Esto es cierto, independientemente del método
de alimentación que esté usando.
El nuevo Libro de Respuestas
también incluye información vital acerca de:
- cómo elegir el
tamaño adecuado de la pezonera;
- cómo colocar la
pezonera al pecho;
- cómo prender al
bebé efectivamente al pecho con una pezonera; y
- cómo dejar de usar
la pezonera en el momento adecuado.
Mejor que alentar a las madres
a dejar de usar la pezonera lo antes posible, es sugerirles que la usen
todo el tiempo que sus bebés las necesiten, lo cual pueden ser
días, semanas, o incluso meses. Los estudios indican que cuando
se les permite a los bebés usar las pezoneras hasta que estén
listos para dejarlas, no se hacen dependientes de la pezonera para mamar,
como muchos expertos creían anteriormente. (Meier 2000).
Bebés prematuros
Fue un placer incluir información
del trabajo de Nils Bergman, MD, cuyos avances en el método Canguro,
que él llama "Método Mamá Canguro", ha
disminuido significativamente la mortalidad infantil en Zimbabwe (Bergman
and Jurisoo 1994). El trabajo del Dr. Bergman ofrece una nueva interpretación
que tiene el potencial de mejorar el cuidado de los bebés prematuros.
El Dr. Bergman sugiere que los bebés, al igual que las crías
de otros mamíferos, nacen con ciertos comportamientos programados
que conducen a un exitoso comienzo de la lactancia y despiertan los
comportamientos de crianza en la madre que ayudan a intensificar su
relación de apego. Ambas cosas son esenciales para la supervivencia
y crecimiento del bebé. Usando las descripciones de los biólogos
de los cambios ambientales de los bebés (útero, cuerpo
de la madre, familia, el mundo) como "habitats," en los cuales
el bebé está programado para comportarse de determinada
manera para satisfacer sus necesidades, el Dr. Bergman enfatiza la importancia
de mantener al bebé en su "habitat" natural después
del nacimiento, por ejemplo, sobre el cuerpo de la madre, de modo que
esos frágiles comportamientos naturales y respuestas sean activadas
apropiadamente.
Él también
describe la reacción física del bebé (y de todos
los mamíferos) cuando son alejados de su habitat natural. A esto
se le llama "respuesta de protesta-desesperación",
la cual ayuda a asegurar la supervivencia, disminuyendo el consumo de
energía y crecimiento a través del descenso de los latidos
cardíacos y la temperatura corporal e incrementando masivamente
la producción de las hormonas de stress (Alberts 1994). Una vez
que la madre y el bebé están juntos, los latidos cardíacos
del bebé y la temperatura corporal se incrementan, y disminuyen
las hormonas del stress.
Los estudios han encontrado
que el contacto piel con piel entre la mamá y el bebé
reduce la producción de hormonas de stress en un 74 % (Modi and
Glover 1998; Mooncey 1997). Los altos niveles de hormonas de stress
inhiben la función intestinal, la digestión y el crecimiento.
El Dr. Bergman observa que lo que actualmente es considerado como "valores
normales" en los latidos cardíacos, temperatura y hormonas
de stress en prematuros en incubadoras, reflejan esta "respuesta
de protesta-desesperación", y lo que es verdaderamente normal
necesita ser redefinido basado en las normas fisiológicas de
los prematuros cuando están en contacto piel a piel con sus madres.
En Zimbabwe, donde no había
incubadoras disponibles cuando el Método Mamá Canguro
comenzó usarse con prematuros, las tasas de supervivencia ascendieron
desde el percentil 10 al 50 para los bebés con peso de nacimiento
entre 1.000 grs y 1.500 grs, y desde el percentil 77 al 90 para bebés
con peso de nacimiento entre 1.500 grs y 2.000 grs. En áreas
del mundo donde la tecnología neonatal no está disponible,
se estima que el Método Mamá Canguro podría salvar
un millón de vidas cada año. En las áreas donde
esta tecnología está disponible, el reconocimiento de
estas respuestas naturales del bebé prematuro a su "habitat"
puede conducir a una redefinición de las respuestas fisiológicas
normales y una apreciación de las necesidades urgentes que tiene
el vulnerable bebé prematuro de contacto íntimo con su
madre, para evitar o minimizar el significativo stress físico
asociado con la separación.
Pero las implicaciones de
este paradigma pueden ser aún más amplias. Según
el Dr. Bergman, "así como el Método Mamá Canguro
comenzó para los prematuros, es como todos los recién
nacidos deberían ser tratados". Para más información,
ver el sitio Web:
www.kangaroomothercare.com/
Prendida y compresión
del pecho
Otros dos cambios significativos
en la información, la prendida (colocación al pecho) asimétrica
y la compresión mamaria, tienen el potencial de afectar casi
a todas las madres y bebés.
En años pasados,
la recomendación común era "centrar el pezón"
en la boca del bebé y prenderlo, pero el tiempo, la observación,
y el ensayo y error nos han convencido de que para que una prendida
al pecho sea lo más efectiva y cómoda posible, el maxilar
inferior del bebé necesita estar posicionado tomando lo más
que se pueda del pecho. Conocido como "prendida asimétrica",
el prender al bebé comenzando por la barbilla, permite que el
tejido sensible del pezón se extienda más fácilmente
hasta alcanzar la zona de mayor comodidad en la boca del niño,
es decir, la zona donde se une el paladar duro con el suave (Royal College
of Midwives 2002; Eastman 2000; Newman and Pitman 2000). Con el pezón
en su sitio, la lactancia es más cómoda para la madre
y más efectiva para el bebé.
Muchos consultores experimentados
de lactancia encontraron que cuando una prendida asimétrica es
usada en combinación con una técnica llamada "compresión
mamaria" muchísimos problemas pueden ser resueltos con un
mínimo de intervención. Problemas potencialmente serios
tales como el aumento lento de peso, ictericia exagerada en el recién
nacido y muchos más, pueden volverse simples usando estas dos
técnicas juntas. La compresión mamaria, que fue popularizada
por el Dr. Jack Newman (Newman and Pitman 2000), reemplaza la "lactancia
alterna" en la edición 2003 como la técnica para
mantener al bebé activo en el pecho y aprovechar el consumo de
leche en las tomas. La compresión mamaria es descrita en detalle
en los capítulos "Posición, colocación y succión
del bebé" y "Aumento de peso".
.
El "nuevo pesimismo"
y el "nuevo optimismo"
Los cambios de paradigma
ocurrieron en nuestros pensamientos, atendiendo a dos situaciones especiales:
amamantar a un bebé con un paladar hendido y la lactancia inducida.
Mientras la idea predominante
era que el bebé con un paladar hendido podía mamar exclusivamente
si la hendidura no era demasiado extensa y la madre estaba motivada
y usaba una buena técnica, los estudios desde la última
edición (Turner 2001; Kogo 1997) y las experiencias de las madres
que han intentado esto con sus propios bebés (Miller 1998), indican
que la lactancia exclusiva al pecho raramente se debe a la habilidad
del bebé para generar y mantener la succión. Un "nuevo
pesimismo" se refleja en la edición 2003 para dar a las
madres expectativas más realistas acerca de lo que sus bebés
pueden hacer al tomar pecho. Establecer un buen volumen de leche a través
de un método efectivo de expresión, es el primer paso.
Con un buen volumen de leche, una madre puede amamantar a su bebé
con paladar hendido exclusivamente con leche materna. De todos modos,
la madre necesita saber que sólo un pequeño porcentaje
de bebés con paladar hendido podrán ser alimentados exclusivamente
al pecho. La mayoría de esos bebés sólo podrán
mamar exclusivamente luego de la cirugía. En muchas áreas,
la cirugía no se realiza hasta que el bebé tiene un año
o aún más.
Por otra parte, un "nuevo
optimismo" está surgiendo en relación a la lactancia
inducida. En el capítulo "Relactancia y dando pecho a un
bebé adoptado" de la edición previa, se sugería
que se les dijera a las madres que esperaban amamantar a sus bebés
adoptivos que muy pocas madres en su situación producían
un suministro completo y que consideraran la lactancia como una manera
de estar cerca de sus bebés, y cada gota de leche, como un regalo
adicional. Muchas cosas han cambiado. En primer lugar, no podemos usar
más los términos "lactancia en bebés adoptivos"
y "lactancia inducida" indistintamente. Con los avances en
tecnología reproductiva, algunas mujeres que esperan inducir
la lactancia están teniendo sus propios hijos biológicos
a través de madres sustitutas. Segundo, los protocolos están
siendo redefinidos involucrando el uso de las mismas hormonas que estimulan
el crecimiento del tejido mamario durante el embarazo para hacer "crecer"
el tejido mamario de la madre mientras ella espera a su bebé
(Goldfarb and Newman 2002). Los informes indican que dependiendo del
número de meses entre el momento en que la madre inicia estos
trámites y la llegada del bebé, ella puede amamantar exclusivamente
desde el momento en que tiene al bebé en sus brazos. Tercero,
los estudios de otros países indican que simplemente amamantando
a su bebé 8 a 10 veces por día, algunas madres son capaces
de producir un suministro completo de leche en un mes, aún sin
el uso de hormonas (Abejide 1997).
VIH/SIDA
Revisar la información
más actualizada acerca del VIH fue extremadamente difícil,
en parte porque es un tema complicado, con gran volumen de estudios
para leer, pero mayormente porque yo no puedo leer acerca del VIH y
del SIDA sin detenerme a pensar en las muertes de tantas madres y bebés
alrededor del mundo. No hay tema que sea más importante actualmente
o que tenga un impacto mayor en nuestro mundo.
Un rayo de esperanza emerge
en medio de la tragedia.. Un estudio trascendental indica que la transmisión
de madre a hijo no es mayor durante los primeros seis meses cuando una
madre VIH positiva amamanta exclusivamente a su bebé que cuando
recibe sólo leche artificial (Coutsoudis 2001). Las tasas más
altas de transmisión de VIH parecen ocurrir cuando un bebé
recibe alimentación mixta, lo cual es una práctica común,
aún en África, donde la lactancia es la norma. Al leer
este estudio, noté que todas las recomendaciones anteriores estuvieron
basadas en asumir que la lactancia por sí misma era la causa
de los altos índices de transmisión observada en los bebés
amamantados. Ahora parece que si las normas culturales pueden ser cambiadas
para alentar la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses,
las madres de los países en desarrollo no se encontrarán
más con la terrible elección entre 1) amamantar e incrementar
el riesgo de transmitir el VIH al bebé ó 2) alimentar
artificialmente al bebé e incrementar el riesgo de que muera
por una infección o enfermedad.. Estamos conteniendo la respiración
mientras esperamos más estudios acerca de este tema tan crítico.
Anatomía del pecho,
fisiología y suministro de leche
¿Quién podría
haber imaginado que nuestro conocimiento de la anatomía y fisiología
del pecho podía cambiar tan drásticamente durante los
pasados seis años? Literalmente todas las cartillas y diagramas
que representan el interior del pecho están siendo redibujadas,
gracias al trabajo del Dr. Peter Hartmann y su equipo de investigadores
de Perth, Australia.
En los viejos (ahora obsoletos)
diagramas del interior del pecho, que estaban basados en dibujos realizados
en 1840, basados en experimentos hechos inyectando cera caliente dentro
de los pechos de cadáveres lactantes, los lobulillos, lóbulos,
y alveolos se veían como tallos de bróccoli. Los racimos
de alvéolos drenaban en un cierto orden dentro de pequeños
conductos, los cuales se ramificaban en conductos más largos,
los cuales se inflaban dentro de los senos lactíferos cerca del
pezón, los cuales luego se angostaban nuevamente, finalizando
en los poros del pezón. Cuando los investigadores examinan hoy
el pecho lactante vivo con ultrasonido, sin embargo, ellos describen
el tejido glandular del pecho como desordenado, más como las
raíces de un árbol, con muchos pequeños conductos
lactíferos entrelazados unos con otros. Lo más sorprendente
de todo, los "senos lactíferos", los cuales, según
las explicaciones de muchas de nuestras observaciones acerca de cómo
amamantar y extraer leche a mano, parecían no existir (Kent 2002).
Claramente, tenemos mucho que repensar acerca de cómo esto afecta
a la función del pecho. Mientras tanto, estamos emocionadas porque
la edición 2003 del Libro de Respuestas será el primer
libro mostrando estas nuevas fotografías y descripciones del
interior del pecho.
Además de su trabajo
pionero en anatomía mamaria, el Dr. Hartmann y su equipo también
han cambiado nuestros conocimientos acerca del suministro de leche.
Nosotros solíamos recomendar que una madre que quería
incrementar su producción de leche debía incrementar el
número de sesiones al pecho. Los estudios del Dr. Hartmann indican
que después del primer mes, una madre puede incrementar con mayor
efectividad su producción de leche vaciando su pecho más
completamente en cada toma. También son nuevos los hallazgos
acerca de los efectos de la "capacidad de almacenamiento de la
leche" en el suministro de leche y sus efectos en el número
de tomas del bebé por día (Daly 1996; Daly 1993). Esta
nueva información nos está ayudando a comprender más
claramente por qué algunas madres necesitan amamantar a sus bebés
cada dos horas durante toda la noche por muchos meses, mientras que
otras madres y bebés disfrutan de largos trechos de sueño.
(Respuesta corta: aquellos bebés cuyas madres pueden almacenar
más leche, toman más leche en cada toma y necesitan menos
tomas diarias).
También relacionado
con la producción de leche, desde la edición anterior,
el uso de hierbas y galactagogos (sustancias que incrementan la leche)
se ha vuelto común. La edición 2003 cubre más opciones
y listas de dosis, y también ofrece una revisión general
de los estudios e investigación anecdótica. Una de nuestras
muchas revisoras fue Diana West, IBCLC, autora del excelente libro de
LLLI, "Definiendo tu propio éxito: amamantando después
de la cirugía de reducción de pecho" (BFAR por sus
siglas en inglés). En su trabajo con mamás BFAR alrededor
del mundo a través de su sitio web www.bfar.org, West ofrece
una amplia perspectiva sobre el uso de estas sustancias y sus efectos
en las madres que las usan. Comentarios sobre el fenogreco, metoclopramida,
doperidona, y otros están incluidos en el nuevo Libro de Respuestas
Confusión entre el
pezón y la tetina
El lenguaje sobre este punto
controversial ha sido suavizado en esta edición para reflejar
el hecho de que la "confusión del pezón" ha
sido usado para describir una variedad de situaciones. Hay una falta
de consenso acerca de lo que significa realmente. Un estudio Suizo encontró
que el uso temprano de chupetes estaba asociado con una técnica
de succión incorrecta y que las madres tendían a amamantar
por períodos más cortos cuando el bebé ya se había
acostumbrado al uso del biberón (Righard 1998). Por otro lado,
algunos autores sugieren que cuando se usan técnicas específicas,
y tetinas específicas, un biberón puede ser "una
herramienta para reforzar la lactancia" para algunos bebés
que presentan dificultades al amamantar. (Kassing 2002; Noble and Bovey
1997). Una revisión reciente de la literatura (Dowling and Thanattherakul
2001) examinó la evidencia a favor y en contra de la confusión
del pezón y concluyeron: "La relación entre la exposición
a tetinas artificiales y chupetes y el desarrollo de comportamientos
de rechazo a la lactancia asociados con la confusión del pezón
no es refutada ni apoyada en la literatura investigada."
Otros tópicos importantes
La lista de tópicos
importantes cubierta en la edición 2003 es larga. ¿Sobre
cuál de estos temas te interesaría saber más?
- El debate acerca de los
suplementos con vitamina D en bebés amamantados.
- Nuevos tratamientos para
el dolor y trauma del pezón, tales como parches de gel, lienzos
de hidrogel, pomadas antibióticas de uso tópico disponibles
sin receta médica y pomadas recetadas para el pezón.
- Nuevas recomendaciones
de la Organización Mundial de la Salud acerca del momento de
la introducción de alimentos complementarios.
- Una nueva opción
de tratamiento para bebés amamantados que no involucra restricciones
en la dieta de la madre.
Una sección nueva
ha sido agregada al capítulo "Fundamentos de la lactancia"
acerca de la lactancia en situaciones de emergencia tales como la guerra,
hambruna, terremoto y otros desastres naturales. Debido a que se ha
encontrado que la mortalidad infantil relacionada con la alimentación
artificial aumenta hasta 25 veces durante situaciones de emergencia
(UNICEF 1990), esta nueva sección también incluye información
sobre principios internacionales que restringen la distribución
de leche artificial en esas áreas.
Esto es para ti
Con estos cambios y muchos
otros, esta revisión ha significado un enorme esfuerzo. Pero
también ha sido muy gratificante. Cuando mi co-autora Julie Stock
y yo escribimos la primera edición del Libro de Respuestas en
1991, nuestra intención era crear un recurso completo que incluyera
en un solo volumen toda la información de lactancia difícil
de encontrar. Aunque algunas de las cosas que encontrarás en
esta nueva edición pueden causarte shock y sorpresa, esperamos
que cumpla con nuestro objetivo. Nuestra esperanza es proveerte información
actualizada en un formato fácil de usar para mantenerte al día
y facilitar tu trabajo como líder.
Referencias
Abejide, O. et al. Non-puerperal
induced lactation in a Nigerian community: case reports. Ann Trop Paediatr
1997; 17:109-14.
Alberts, J. Learning as adaptation
of the infant. Acta Paediatr Suppl 1994; 397:77-85.
Bergman, N. and Jurisoo,
L. The "Kangaroo-method" for treating low birth weight babies
in a developing country. Trop Doctor 1994; 24:57-60.
Bodley, V. and Powers D.
Long-term nipple shield use-A positive perspective. J Hum Lact 1996;
12:301-04.
Brigham, M. Mothers' reports
of the outcome of nipple shield use. J Hum Lact 1996; 12:291-97.
Clum, D. and Primomo, J. Use of a silicone nipple shield with premature
infants. J Hum Lact 1996; 12(4):287-90.
Coutsoudis, A. et al. Method
of feeding and transmission of HIV-1 from mothers to children by 15
months of age: prospective cohort study from Durban, South Africa. AIDS
2001; 15(3):379-87.
Daly, S, et al. Frequency
and degree of milk removal and the short-term control of human milk
synthesis. Exp Physiology 1996; 81(5): 861-75.
Daly, S., et al. The short-term
synthesis and infant-regulated removal of milk in lactating women. Exp
Physiology 1993; 78:209-20.
Dowling, D. and Thanattherakul,
W. Nipple confusion, alternative feeding methods, and breast-feeding
supplementation: state of the science. Newborn and Infant Nurse Review
2001; 1(4):217-23.
Eastman, Andrea. The mother-baby
dance: positioning and latch-on. Leaven 2000; 16(4):63-68.
Elliot, C. Using a silicone
nipple shield to assist a baby unable to latch. J Hum Lact 1996; 12:309-13.
Fisher, C. and Inch, S. Nipple
confusion-who is confused? J Pediatr 1996; 129(1):174-75.
Goldfarb, L. and Newman,
J. The protocols for induced lactation: a guide for maximizing breastmilk
production, 2002. www.asklenore.info.
Kassing, D. Bottle-feeding
as a tool to reinforce breastfeeding. J Hum Lact 2002; 18(1):56-60.
Kent, J. Physiology of the
expression of breast milk, part 2.. Presented at the Medela Innovations
in Breast Pump Research Conference, Boca Raton, Flordia, July 2002.
Kogo, M. et al. Breast feeding
for cleft lip and palate patients, using the Hotz-type plate. Cleft
Palate-Craniofac J 1997; 34(4):351-53.
Meier, P. Nipple shields
for preterm infants: effect of milk transfer and duration of breastfeeding.
J Hum Lact 2000; 16(2):106-14.
Meier, P. et al. "Breastfeeding
the preterm infant." In Breastfeeding and Human Lactation, 2nd
ed., eds. J.
Riordan and K. Auerbach.
Boston and London: Joes and Bartlett, 1999, pp. 449-81.
Modi, N. and Glover, V. Non-pharacological
reduction of hypercortisolaemia in preterm infants. Infant Behav &
Dev 1998; 21:86.
Mooncey, S. et al. The effect
of mother-infant skin-to-skin contact on plasma cortisol and beta-endorphin
concentrations in preterm newborns. Infant Behav & Dev 1997; 20:553.
Newman, J. and Pitman, T.
The Ultimate Breastfeeding Book of Answers. Roseville, California: Prima,
2000, pp. 55-66, 81-83.
Noble, R. and Bovey, A. Therapeutic
teat use for babies who breastfeed poorly. Breastfeed Rev 1997; 5(2):37-42.
Righard, L. Are breastfeeding
problems related to incorrect breastfeeding technique and the use of
pacifiers and bottles? Birth 1998; 25(1):40-44.
Royal College of Midwives.
Successful Breastfeeding, 3rd ed. London: Churchill Livingstone, 2002,
pp. 49-50.
Sealy, C.N. Rethinking the
use of nipple shields. J Hum Lact 1996; 12: 299-300.
Turner, L. et al. The effects
of lactation education and a prosthetic obturator appliance on feeding
efficiency in infants with cleft lip and palate. Cleft Palate-Craniofac
J 2001; 38(5):519-24.
UNICEF. The State of the
World's Children 1990. Oxford, England: Oxford University Press, 1990.
Wilson-Clay, B. Clinical
use of silicone nipple shields. J Hum Lact 1996; 12(4):279-85.
Woodworth, M. and Frank E.
Transitioning to the breast at six weeks: use of a nipple shield. J
Hum Lact 1996; 12: 305-07.
Woolridge, M. et al. Effect
of a traditional and a new nipple shield on sucking patterns and milk
flow. Early Human Dev 1980; 4:357-62.
Nancy Mohrbacher, co-author
of The Breastfeeding Answer Book, has been an accredited La Leche League
Leader since 1982 and is currently on Leader Reserve. An IBCLC since
1991, Nancy is a lactation consultant in private practice in the suburbs
of Chicago, Illinois, USA and lives with her husband, Michael, her three
sons, Carl, Peter, and Ben, and her granddaughter, Kayla Nancy Mohrbacher,
who is two-and-a-half.
Última modificación 2 de febrero de 2006 por vbg.
Page last edited Sun Oct 14 09:35:22 UTC 2007.
