Como No Perder la Razón Ni el Equilibrio Durante la Temporada Navideña
Kathleen Kendall-Tackett, PhD
Henniker, NH, EE.UU.
Tomado de LEAVEN, volumen 39, número 5, octobre-noviembre 2003
Traducción gentileza de Veronique Lessoine de Potes
Revisada por Lavinia Belli
Otra vez llegó la temporada navideña. Y mientras la canciones pretenden que es "la
época más maravillosa del año" las mamás frecuentemente temen esta
época. En muchos de nuestros hogares hacemos la mayor parte de los preparativos, agregandolos a
nuestra ya muy larga lista de quehaceres. Además, frecuentemente nos sentimos culpables porque no
somos capaces de hacer todas las cosas que deberíamos hacer. Pero es posible tener una temporada
navideña placentera para todos — aun para ti.
De las fiestas de diciembre, Navidad en particular es una fiesta de exceso. Hay que hornear y decorar galletas,
hacer tarjetas, y posadas, y compras, y fotos de familia. Pero no siempre fue así. Hasta la
generación anterior, Navidad se mantenía en una escala más modesta. Ahora, se ha vuelto
un frenesí de compras—y eso no es una casualidad. Las tiendas reciben hasta la mitad de sus ingresos
anuales durante la época navideña. Muchas familias gastan de más, a veces endeudándose
para proveer ese nivel de regalos promovido por la publicidad. Y de todas formas la mayoría de
nosotros ya tenemos demasiadas cosas. Desafortunadamente, muchos de mis amigos Judíos me dicen que
la celebración de Hanukkah también se esta sobre-comercializando.
Otro problema viene cuando tratamos de cumplir las expectativas de la Navidad "perfecta." A lo
mejor nos esforzamos durante días para que las decoraciones de nuestros hogares se parezcan a las
imágenes que vemos, a veces estresándonos en el proceso. Pero tenemos que recordar que se
necesitó todo un equipo para realizar estas imágenes atractivas que vemos en las revistas.
Es probable que muy pocas personas puedan hacerlo todo solas, y ¡la mayoría de estas personas no
tienen niños chiquitos!
Nuestras expectativas son también poco realistas en la medida en que esperamos sentirnos felices
todo el tiempo. Cualquiera que haya observado a las personas comprando la semana antes de Navidad puede
decir que eso no es un grupo feliz. En los medios hay imágenes de amigos atractivos y familiares
juntándose para las fiestas. Todos parecen divertirse mas que tú. Eso puede generar un
sentimiento de descontento con nuestras vidas. ¿Te parece sorprendente que muchas personas se
sientan extremadamente depresivas en esta época del año?
¿Hay manera de sobrevivir a esta temporada sin sentirse muy irritable, sobrecargada, y agotada?
¿Puedes celebrar de manera que te sientas con el ánimo en alto en lugar de agobiada? La
respuesta a estas dos preguntas es "sí." Aquí están algunos simples pasos:
- Mantén tus expectativas dentro de niveles realistas. No deberíamos esperar semana tras semana de
infinita felicidad durante esta época. Habrá vicisitudes exactamente como durante el
resto del año. Tampoco debemos esperar que nuestros hogares, familias, y nosotras mismas nos
veamos y comportemos como las criaturas míticas de la televisión y las revistas. Esto
es particularmente importante con niños pequeños. Los cambios en las rutinas normales
les pueden hacerse sentir "mal." Pueden odiar la ropa elegante que Abuelita mandó y
estar al limite cuando por fin todos se sienten con ganas de comer. Está mucho mejor tener
una época navideña sencilla que todos disfruten.
- Tiéndeles la mano a otros. Mientras tratamos de cumplir con nuestra larga lista de lo que
deberíamos hacer, es muy fácil enfocarnos solamente en nosotras mismas o en las
necesidades de nuestros parientes cercanos. Al final de la época navideña puedes tener
la impresión de que no "estuviste a la altura." A veces el mejor antídoto para
este enfocarnos en nosotros mismos es tenderle la mano a alguien que realmente tiene menos. Busca
oportunidades para ayudar a otros que la tienen difícil durante esta época, e involucra
a tu familia. Esta puede ser una maravillosa ocasión de pasar algo de tiempo de calidad juntos
y hacer el bien a otros simultáneamente. Grupos necesitados pueden incluir hijos de
prisioneros, pacientes en hogares para ancianos, gente de la calle, o quienes hayan perdido su
trabajo. Puedes hasta pedir que el dinero que se hubiera gastado para ti sea más bien enviado
a una u otra obra de caridad. O puedes simplemente tenderles la mano a las personas solas en tu
vecindad quienes no tienen a nadie con quien compartir esta temporada.
- Escoge de manera conciente los rituales en los cuales quieres participar. Se nos ofrece un sin
fin de actividades en las cuales podemos participar durante la temporada navideña. Muchas veces,
corremos de una actividad a la otra sin realmente disfrutar ninguna. Eso es particularmente cierto para
nosotras las mamás. Es mucho mejor si puedes escoger de las actividades las más
significativas para ti. Se honesta contigo misma. ¿Realmente te gusta hornear galletas?
¿O las tarjetas de Navidad? ¿O coordinar la ropa para todos? ¿O decoraciones
para la casa como si fuera a presentarse la realeza? Si contestas afirmativamente, entonces adelante.
Pero si contestas negativamente, entonces piensa en dejar de hacer la actividad que no te gusta o en
delegarla a otra persona. Habla de las actividades de la temporada navideña con tu familia y
ve de cuales se pueden prescindir, cuales pueden ser modificadas o temporalmente suspendidas debido
a las necesidades actuales de tu familia.
- Otra opción es extender las actividades por un periodo de tiempo. Por ejemplo,
¿puedes mandar las tarjetas de temporada en enero? ¿Puedes tener una posada (pesebre) en el
verano? No hay ninguna razón para apretar todas nuestras obligaciones sociales dentro de
un mes.
- Cuida tu cuerpo. En esta época del año, tendemos a abusar de nuestros cuerpos
más que de costumbre. En todas partes te ofrecen galletas, dulces, y demás
tentempiés. Hay fiestas con comida alta en grasa y alcohol. Debido al poco tiempo disponible,
hay una tendencia a dormir menos y hacer menos ejercicio. Cuando llega enero, nos sentimos totalmente
desgastadas, probablemente pesamos más, y estamos listas para las campañas publicitarias
que nos quieren vender equipos para hacer ejercicio y productos para dieta en el nuevo año.
¿No es más sensato tratar bien nuestros cuerpos? Este año, sigamos comiendo
especialidades de la temporada navideña, pero solamente las que realmente queremos.
Hagámonos la promesa de que no vamos a desvelarnos haciendo preparativos propios a esta época
del año ya que hemos recortado nuestras actividades en un número razonable. Tomemos el
tiempo para descansar aunque eso signifique que algunas cosas no se van a hacer. Y este año,
tomemos el tiempo de disfrutar de nuestros amigos y parientes en lugar de correr frenéticamente
de una actividad a otra.
Nos es posible pasar la temporada navideña con un sentimiento de sanidad y equilibrio.
Hagamos la promesa de escoger concientemente cuánto queremos hacer este año. Todos en nuestra
vida notarán una diferencia. ¡Y a lo mejor, este año, podamos disfrutar la temporada
navideña nosotras también!
Última modificación 6 de noviembre de 2006 por vbg.
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