Cuando el bebé rehusa el biberón
Making it
Work: Cuando el bebé rehusa el biberón
When Baby Refuses a Bottle
Revisado por Tamela Rich,
Charlotte, North Carolina, USA.
Traducido de "New Beginnings" Volumen 11, No.5, septiembre - octubre
1994, págs. 152-54
"Making It Work" es una sección
regular de la revista "New Beginnings", que se publica bimestralmente
por La Liga Internacional de la Leche. En esta sección se ofrecen
sugerencias por parte de los lectores de "New Beginnings" para ayudar
a las madres que desean combinar la lactancia y el trabajo. Varios puntos
de vista se exponen. No toda la información será pertinente
al estilo de vida de su familia. Esta información es de naturaleza
general y no tiene como meta ser consejo médico o de ninguna
otra naturaleza.
SITUACION:
¿Qué ideas pueden
ofrecerme para ayudar a mi bebé a aceptar un biberón?
He intentado todo tipo de tetina pero mi bebé se rehúsa
a aceptar el biberón, aún hasta de una persona desconocida.
Me siento incómoda con el consejo que dice "cuando tenga suficiente
hambre, aceptará el biberón". Por favor ayúdenme.
SOLUCION:
Emily, que nació
con la terquedad de sus padres, firmemente rehusó el biberón.
Yo traté de usar diferentes tetinas, innumerables posiciones,
lugares callados, lugares con música, todo con el mismo resultado
- Emily se rehusaba a comer durante las siete horas que su madre estaba
en el trabajo. Ella me miraba como diciendo: "no sé que será
esta cosa de plástico, pero no es mi madre, así que quítenmela
de enfrente!" Irene llegaba a casa cada tarde para encontrarnos a ambos
agotados y enfadados.
Para remediar la situación,
mantuvimos a Emily en cama con nosotros toda la noche para que ella
pudiera amamantar tanto como fuera posible. Esto le permitió
obtener la mayor parte de su nutrición durante la noche ya que
lactaba por horas a la vez. Justo antes de irse al trabajo en la mañana,
Irene le ofrecía el pecho a Emily una última vez. Irene
a menudo trajo trabajo a casa para poder regresar más temprano.
Emily, por supuesto, quería amamantar en el momento en que Irene
entraba a la casa. Este sistema no era lo ideal, pero nos permitió
seguir adelante. Afortunadamente, hicimos un descubrimiento pocas semanas
después.
Yo estaba tomando un vaso
de agua con Emily en mis piernas. Ella comenzó a querer tomar
el vaso con sus manos como si quisiera agua también. La mayor
parte del agua se le escurrió por su camisita, pero parecía
estar contenta con lo que pudo tomar. Luego intenté usar una
taza con asas y tapa especialmente diseñadas para bebés.
Al principio solo jugó con la taza. Después de unos días
aprendió a tomar agua de su taza. Rápidamente ella aprendió
a tomar leche materna de la taza y todo funcionó mejor después
de esto.
El problema con el biberón
y las tetinas era de que Emily no se iba a conformar con nada que fuera
una imitación de su madre. Ella simplemente se rehusó
a comer hasta que encontramos un método totalmente nuevo. Ahora
que ya tiene un año, ella felizmente toma su jugo y come suficiente
comida normal para eliminar la necesidad de que Irene se saque la leche
en el trabajo. Las cosas son mucho más fáciles que hace
unos meses, pero Emily aún espera con muchas ganas la llegada
de su madre.
Dan Hunting, Phoenix,
Arizona, USA
SOLUCION:
Como una madre que trabaja
fuera de su hogar con cuatro pequeños y uno en camino, he encarado
esta situación muchas veces. También soy consultora de
lactancia y enfermera de obstetricia, así que he escuchado esta
pregunta muchas veces.
Muchos no aceptarán
un biberón, aún cuando se supone que "tengan suficiente
hambre" para hacerlo. Yo he tenido buena suerte introduciendo el biberón
en forma gradual. Unas pocas semanas antes de regresar a trabajar, yo
agrego un biberón de plástico a los juguetes del niño
para que comience a familiarizarse con él. Cuando está
despierto, pero no con mucha hambre, pongo una onza de leche materna,
agua, o jugo en él, dependiendo de la edad del bebé. Pase
un poco de tiempo en la casa de su niñera antes de regresar a
trabajar, y pídale que juegue con el bebé y su nuevo "juguete".
Gradualmente introduzca una toma con el biberón dentro del horario
normal del bebé . La clave es ser paciente con sí mismo
y con el bebé, permitiendo que exista suficiente tiempo para
hacer que sea una transición gradual.
SOLUCION:
Yo regresé a mi trabajo
de tiempo completo cuando mi hijo tenía tres meses de edad. Aunque
había tomado un biberón cada semana desde que tenía
tres semanas de nacido, conforme mis primeros días de regreso
a trabajar fueron transcurriendo, el se rehusó a tomar biberones
de leche materna con mayor frecuencia. Al final del primer mes, estaba
rehusando el biberón completamente.
Intentamos muchas cosas
diferentes, pero solo una funcionó. Un día la niñera
lo cargó dormido y le dió el biberón.
Ella le dió el biberón
mientras dormía como por un mes. Luego, un día simplemente
le dió el biberón mientras se estaba tratando de dormir.
El felizmente lo tomó. Ahora toma su biberón cuando sea
y todos estamos mucho más contentos.
Glory Kulczaycki, Columbus,
Indiana, USA
SOLUCION:
Esta es la primera vez que
amamanto. Mi mayor preocupación al tener que regresar al trabajo
era el que mi niño fuera a tener confusión de succión,
algo que casi no se menciona en la literatura de lactancia que yo había
leído. Por tanto no traté de introducir el biberón
con mi hijo hasta que cumplió los dos meses de nacido. Nunca
hubo confusión de su parte. El supo la diferencia entre mi pecho
y un biberón y no quiso tener nada que ver con ése último.
El rechazar el biberón
tampoco se había mencionado más que en forma pasadera
en la literatura que yo tenía. El estrés de su rechazo
repetido puede cambiar la preocupación normal de una madre acerca
de dejar a su hijo en el cuidado de otro a un temor completo. "Si algo
me llegara a suceder, este niño se moriría de hambre"
es un temor común.
Mi hijo tiene ahora cuatro
meses y acepta el biberón aunque no muy conforme. Yo intenté
muchas tetinas diferentes, y tuve mejores resultados con la de tipo
ortodóncico. Una consultora de lactancia me sugirió que
volteara la tetina para poner presión sobre la lengua del bebé
, pero eso no nos funcionó a nosotros.
La temperatura del biberón
es importante. Mi bebé prefiere su leche un poco más caliente
que la temperatura ambiente. Algunos bebés prefieren que la tetina
este caliente también, esto se logra poniendo la tetina bajo
agua tibia unos instantes.
El lugar donde se ofrece
el biberón puede tener influencia también. Yo trato de
evitar el dar el biberón en lugares donde normalmente ofrezco
el pecho. Ya que casi siempre me siento en el sillón, la silla
mecedora o en la cama para lactar, me dí cuenta que mi hijo tomaba
mejor su biberón si se lo daba mientras estaba yo parada o caminado
con él en brazos.
Me fue extremadamente difícil
ser paciente durante este tiempo. Sentía que era importante que
el bebé no captara mi urgencia ni mi desesperación. A
veces tuvimos que interrumpir una toma porque mi hijo se estaba enojando
ya activamente rechazando el biberón con su lengua o con sus
manos. Este problema en particular me ayudó a entender que tanto
me necesitaba mi bebé . Me di cuenta que yo no quería
dejarlo al cuidado de otra persona, sobre todo una persona desconocida,
lo cual era mi única opción ya que mi esposo es militar
y no tenemos familia ni amigos cercanos.
Yo le expliqué a
mi jefe que la lactancia era muy importante para mi y que la presión
de preocuparme acerca de él estaba siendo demásiado para
mi. Para mi sorpresa, se me invitó a trabajar de medio tiempo
desde mi hogar, y esto está funcionado muy bien.
Kathleen Rausch, Fergus
Falls, Minnesota, USA
SOLUCION:
Cuando yo regresé
a trabajar, mi hija, Tess, tenía casi seis meses. Yo estaba dedicada
a que ella continuara recibiendo nada más que mi leche mientras
yo trabajaba ocho horas diarias. El sacarme la leche no era el problema.
Tess, sin embargo, se rehusó a aceptar el biberón de las
manos de la niñera, de su padre, y de todos los demás.
Por buena fortuna, nuestra niñera fue muy paciente y siguió
intentándolo. Tratamos tetinas diferentes, sin ningún
logro.
Tess no tenía la
coordinación suficiente para usar una taza, así que utilizamos
una cuchara, y esto fue nuestra solución. Una cuchara profunda
de plástico fue lo que nos gustó más, pero algunos
bebés preferirán otro tipo de cuchara. Nuestra niñera
le daba a Tess dos o tres onzas en cada toma y luego cuando no estaba
tan hambrienta, le daba el biberón. Después de dos semanas
de esto, Tess ya no necesitó la cuchara. Estoy contenta de decir
que Tess recibió solo mi leche hasta que cumplió el año
cuando se interesó por fin en otro tipo de comidas.
Ahora, a los catorce meses,
Tess todavía toma dos biberones pequeños de leche materna
diarios, además de su dieta creciente en otro tipo de comidas.
Estoy muy contenta de como funcionó todo esto ya que me hubiera
roto el corazón el haber tenido que destetarla. Por supuesto
no hubiéramos podido superar esto sin ser por el apoyo tan lindo
de la niñera.
Jane Lindey, Shepherdsville,
Kentucky, USA
SOLUCION:
Yo he estado cuidando a
mi sobrino de seis meses, Jordan, desde que tenía seis semanas
de nacido. También tengo una hija de 22 meses que todavía
toma el pecho.
Al principio, Jordan acepto
el biberón, aunque nunca con gran entusiasmo. Pero comenzando
como a los tres meses y medio de edad, el empezó a rechazarlo.
Lo primero que una niñera debe hacer es relajarse y escuchar
al bebé. Parecía que entre más yo intentaba darle
el biberón al niño se ponía más infeliz.
Aunque es una situación muy tensa, es importante el confiar en
el bebé para que el tomar el biberón no se convierta en
una batalla de voluntades entre el niño y la persona que lo cuida.
La comunicación entre los padres y la niñera es importante
también ya que esta situacion a menudo deja a ambos sintiéndose
inadecuados.
Con Jordan, yo intenté
usar diferentes tetinas, y fue la de tipo ortodóncico la que
nos funcionó mejor. También traté de no darle a
Jordan el biberón hasta que otros medios de consuelo no funcionaban.
No quería yo que el pensara de mi como "la señora que
siempre trata de meterme ésa cosa a la boca". Por un tiempo mientras
trabajamos para resolver esta situación, Jordan no quería
que yo lo mirara mientras comía. También, a veces el darle
el biberón mientras lo cargaba, caminaba o arrullaba, le ayudaba
a relajarse. Jordan también prefiere leche fresca que se ha refrigerado,
en vez de la leche congelada que luego hay que descongelar.
Jeanne Scharank, Milwaukee,
Wisconsin, USA
Última modificación 2 de febrero de 2006 por vbg.
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