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Lactancia después de una cirugía de reducción de pecho

Nota Editorial: Ofrecemos artículos de nuestras publicaciones de años anteriores como referencia para nuestras Líderes y miembros. Los lectores deben tener en cuenta que la investigación y la información médica cambian con el tiempo.

Diana West
Gaithersburg, MD, USA

Tomado de LEAVEN, Vol. 38 número 4, agosto-septiembre 2002

Traducción cortesía de Lucero De León Freyre
Revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras

Desde la publicación en el verano del 2001 del libro "Definiendo tu propio éxito: lactancia después de una cirugía de reducción de pecho", escrito por Diana West, éste se ha convertido en el libro definitivo sobre el tema entre los profesionales de salud, consultores en lactancia y Líderes. Por diferentes razones, la cirugía de reducción de mama es una experiencia que muchas mujeres están enfrentando o considerando en la cultura actual. West le ofrece a sus lectores una perspectiva profunda sobre las diferentes intersecciones de la lactancia y la cirugía reductora y presenta cuidadosamente las opciones disponibles para que las mujeres puedan dirigir sus experiencias con la confianza de que es posible amamantar. Este libro es un recurso incomparable para cualquier persona que interactúa con madres que están dando pecho o desean amamantar y que se han sometido o están considerando someterse a una cirugía de reducción de mama. La Liga de La Leche Internacional se complace en presentar un extracto del cuarto capítulo del libro de West: Definiendo tu propio éxito: lactancia después de una cirugía de reducción de pecho.

Amamantar después de una cirugía de reducción de pecho (lo llamaremos BFAR por sus siglas en inglés) sería mucho más simple si fuera posible determinar las habilidades de cada mujer diciendo que si tuviera una cirugía de tipo "A" e hiciera "B", tendría resultados "C". La realidad es que existen tantas variables que muy pocas experiencias son iguales. De hecho, el rango de BFAR es extremadamente diverso y depende de muchos factores, incluyendo el tipo de cirugía que tuvo la mujer, su estado mental, actitud, medio ambiente, estructura de apoyo y lo que puede hacer para prepararse.

El rango de experiencias BFAR

Las experiencias BFAR se conforman por una combinación de las variables de dos factores:

1) Capacidad de lactancia
2) Método de alimentación.

La capacidad de lactancia de una madre cae dentro de un rango de posibles experiencias: habrá un suministro completo de leche, un suministro parcial de leche o no habrá suministro de leche.
Las opciones para alimentar incluirán dar el pecho, dar pecho con un suplementador y alimentar por medio de dispositivos artificiales.

El método que elija una madre para alimentar a su bebé dependerá de su abastecimiento de leche, el método que más le atraiga en términos de comodidad y conveniencia y las preferencias de su bebé.

Determinando el potencial de la lactancia

Generalmente al consultar a un cirujano plástico antes de una cirugía de reducción de mama, a la mujer se le advierte que la cirugía afectará su capacidad de lactancia en algún grado. Dependiendo de la cirugía, los doctores describen el potencial de capacidad afirmando que a) No habrá posibilidad de lactancia, b) Habrá una posibilidad de "50/50" o c) No afectará a su capacidad de lactancia.
Sin embargo, lo que los cirujanos perciben como respuesta a la pregunta de capacidad de lactancia, y lo que las mujeres desean saber, puede ser muy diferente. La proyección de capacidad de lactancia de un cirujano usualmente se basa en la suposición de que cualquier lactancia es una lactancia completa. Generalmente no se califica por cuánto suministro de leche tendrá la madre. De hecho, la posibilidad de"50/50" que tanto se menciona, se refiere a que tendrá el 50 por ciento de no poder lactar en absoluto. Sin embargo, la información crítica para una futura madre no es si no va a poder lactar en lo absoluto, si no qué tanto va a poder lactar.

Podría ser que la razón por la cual los cirujanos plásticos tienden a predecir la capacidad de lactancia post-operación en términos de "todo" o "nada" es debido a que la mayoría de los médicos, especialmente aquellos fuera de las especialidades gineco/obstétricas y pediátricas, no entienden bien el proceso de la lactancia. De hecho, el sistema mamario está formado por redes redundantes co-operativas de glándulas y conductos. Es posible que una porción del número original de redes de glándulas/conductos permanezca intacta después de la operación. Hasta es posible que algunas de las redes de glándulas/conductos dañados por la cirugía, vuelvan a conectarse, lo cual se conoce como "re-canalización"(unión de los conductos cortados).

El cuerpo es marcadamente resistente; casi todas las mujeres que se someten a una cirugía de reducción de mama podrán lactar hasta cierto grado. Sin embargo, si la cirugía daña una porción importante del sistema de lactancia, entonces el suministro de leche no será suficiente para cumplir con las necesidades de nutrición total de un bebé.

Resultados de la investigación

Desafortunadamente, se han llevado a cabo muy pocos estudios para investigar los efectos de la cirugía de reducción de mama en la lactancia. Sin embargo, nos ayuda examinar las investigaciones más recientes sobre lactancia después de la cirugía de reducción de mama como una forma de entender la probabilidad de lograrlo.

Un estudio al cual se hace referencia frecuentemente, llevado a cabo por Harries et al. reunió información enviando un cuestionario a mujeres que se habían sometido a cirugía de reducción de mama basada en los pedículos inferiores. Se contactó a setenta y tres pacientes. De las sesenta y ocho que respondieron al cuestionario, 20 pacientes se habían embarazado después de la cirugía de reducción mamaria. Las 20 mujeres lactaron. Siete de estas mujeres (35 %) amamantaron exitosamente. Trece (65 %) decidieron no amamantar o lo descontinuaron por razones personales. Este estudio no ofrece mucha información más allá de indicar que las mujeres del estudio pudieron lactar.

Un estudio publicado a principios del año 2000 investigó específicamente el impacto de la técnica de reducción del pedículo inferior en la lactancia. Brzozowski et al. envió un cuestionario estandarizado a 334 mujeres que se habían sometido a este tipo de reducción entre 1984 y 1994, cuya edad variaba entre 15 y 35 años en el momento de la cirugía. En el cuestionario, se definía el amamantar exitosamente como la capacidad de dar pecho por lo menos durante dos semanas.

Setenta y ocho pacientes tuvieron hijos después de su cirugía de reducción de mama. Quince de la 78 pacientes (19,2 %) amamantaron exclusivamente, 8 (10,3 %) amamantaron suplementando con leche artificial, 14 (17,9 %) intentaron amamantar sin éxito y 41 (52,6 %) no intentaron amamantar. De estas 41 pacientes que no intentaron amamantar, 9 pacientes no lo hicieron como consecuencia directa al desaliento por parte de un profesional de la salud. De las 78 mujeres que tuvieron hijos después de la operación, 27 de ellas fueron desalentadas de amamantar por sus médicos y sólo 8 de las 27 (29,6 %) intentaron amamantar a pesar de esta recomendación. En comparación, 26 pacientes fueron alentadas a amamantar; 19 (73,1 %) sí intentaron amamantar. Treinta y una de las 41 pacientes que no intentaron amamantar experimentaron congestión mamaria y lactancia. De estas 31 pacientes, 19 creyeron que podrían haber amamantado debido al grado de congestión mamaria y lactancia sufridos.

Este estudio concluyó que:

Dado el uso de una técnica de mamoplastia inferior y alentando a la paciente, existe la posibilidad de amamantar después de una reducción mamaria De acuerdo a un artículo publicado en la Revista Canadiense de Salud Pública, esta prevalencia cae cerca del índice de lactancia encontrado entre la población que no se ha sometido a cirugía de las mamas.

Otro estudio publicado a principios del 2000 por Ahmed y Kohle compararon la sensibilidad del pezón y areola después de reducciones de seno que utilizaron las técnicas quirúrgicas de pezón libre y de pedículo inferior. Ellos descubrieron cierto grado de recuperación de la sensación de pezón y areola en todas las pacientes, siendo la recuperación de sensación de la areola similar en los dos grupos, pero la recuperación de sensibilidad del pezón fue superior en el grupo de la técnica de pedículo inferior. Este descubrimiento fue de particular interés debido a que siempre se había creído que la técnica de pezón libre provocaba la pérdida total de sensación en el pezón y areola. Esto hubiera tenido un grave impacto en la lactancia ya que la producción de leche depende en gran medida de la respuesta a la estimulación nerviosa al amamantar. Este estudio le da esperanzas a aquellas mujeres que se sometieron a la técnica de pezón libre, especialmente aquellas en las que ya ha transcurrido mucho tiempo.

Finalmente, un estudio llevado a cabo por Sandmark et al. en 1999 comparó los efectos entre las técnicas de pedículo inferior y superior. Las 292 pacientes que participaron en el estudio se habían sometido a la cirugía entre 1984 y 1990. Doscientas treinta y tres se sometieron a la técnica de pedículo superior, 36 pedículo inferior y 23 a otro tipo de cirugía reductora. No es sorprendente el hecho de que los autores descubrieron que la técnica de pedículo inferior ofrecía mejores resultados en términos de mayor sensibilidad, especialmente en el complejo pezón-areola y mejor lactancia.

La información en los textos, tanto libros de referencia clínicos, como aquellos orientados al consumidor, difiere en gran medida en las opiniones que se presentan sobre la posibilidad de amamantar después de una cirugía de reducción de mama. Los Doctores Riordan y Auerbach presentaron la información más precisa en su libro, "Amamantar y lactancia humana", en el cual afirman que "Es posible una lactancia total con la técnica de pedículo, pero casi nunca es posible con la técnica de pezón libre, debido a que el suministro de sangre del pezón-areola se daña completamente." Esta conclusión es bastante precisa; la técnica de pezón libre provoca una disminución marcada en la posibilidad de amamantar.

Es obvio que se necesitan más estudios sobre la posibilidad de amamantar después de la cirugía de reducción de mama. En el libro "Cirugía del seno, principios y arte", editado por Scott Spear, se afirma que:
"La lactancia después de una cirugía de reducción de mama continúa siendo una pregunta sin respuesta. La lactancia normal después de la reducción sucede frecuentemente pero puede ser impedida en algunas pacientes. El porcentaje preciso de pacientes con impedimento para amamantar después de la reducción de mama debe documentarse en mayor medida en estudios futuros".

Con la prevalencia en el aumento de mujeres que desean amamantar después de una cirugía de reducción de mama, es muy probable que se lleven a cabo más estudios en este campo, generando un mejor desarrollo de técnicas quirúrgicas de reducción mamaria para preservar la función de lactancia.

Línea de referencia sobre la capacidad de lactancia

Tal como lo demuestran las investigaciones y evidencia anecdótica, la pregunta no es si la mujer tendrá o no leche, ya que lo más cierto es que sí la tendrá. La verdadera pregunta es cuánta leche tendrá. Para poder proyectar cual será el potencial de lactancia de una madre, primero se deben considerar varios factores críticos que definen cuál es el estado del sistema mamario actual de la mujer. Sin embargo, estos factores no determinan la capacidad de lactancia. Son simplemente un indicativo de la línea de referencia de capacidad de lactancia de una madre.

Tipo de cirugía

El punto de partida para determinar la línea de referencia sobre la capacidad de lactancia es conocer a qué tipo de cirugía de reducción de mama se sometió la madre. Esta información es importante ya que algunas técnicas quirúrgicas conservan más tejido de lactancia que otras.

Aunque el tipo de cirugía reductora utilizada tendrá un importante impacto en la capacidad de lactancia futura, el aspecto de la cirugía de reducción de mama que tendrá más impacto sobre la lactancia es el manejo quirúrgico de la areola y pezón, el cual puede variar aún en técnicas quirúrgicas similares de acuerdo a la anatomía individual de la mujer y las habilidades del cirujano. Las cirugías que han dado como resultado mayor capacidad de lactancia son aquellas en donde las areolas y pezones no fueron separados totalmente, aunque éstos se hayan movido. Muchas mujeres creen que sus areolas y pezones fueron totalmente separados debido a que tiene una cicatriz alrededor de la areola. También pueden saber que se movieron y por lo tanto suponen que se tienen que haber cortado para hacerlo. Sin embargo, con las técnicas quirúrgicas llevadas a cabo a partir de 1990, es poco probable que éste sea el caso. Las técnicas de reducción de mama más actualizadas involucran el mover la areola y pezón mientras están unidas por un trozo de tejido llamado pedículo, el cual contiene senos lactíferos. El pedículo permanece unido a los conductos que conectan hacia los senos lactíferos y los nervios primarios. Si se daña el sistema de lactancia en este tipo de cirugías, es más probable que sea debido a cortes más profundos en el tejido de las mamas en donde se removieron glándulas junto con el tejido graso y en donde se cortaron los conductos.

La técnica quirúrgica de pedículo inferior es la que constantemente ha tenido los mejores resultados para la lactancia. Sin embargo, en su libro, "Todo lo que deseaba saber sobre cirugía cosmética, pero no podía preguntarlo", el Dr. Alan Gaynor afirma:

"Existen métodos ligeramente diferentes para llevar a cabo la misma técnica. La más utilizada es la de T invertida. Varias técnicas utilizan este enfoque debido a que es posible mantener la integridad y función del seno. El tratamiento interno de la glándula puede tener gran variación de acuerdo con el cirujano".

Por supuesto existen técnicas quirúrgicas de reducción de mama que separan la areola y el pezón totalmente del seno. Estas técnicas comúnmente se llevaban a cabo durante 1970 y 1980, antes de que se desarrollaran técnicas de pedículos más avanzadas. Ocasionalmente aún se llevan a cabo en mujeres que, de acuerdo al juicio del médico, tienen mamas tan grandes que la técnica de pedículo no ofrecería resultados positivos.

Cuando la areola y pezón se separan completamente, es poco probable que se logre la lactancia. Sin embargo, aunque no es lo común con las cirugías que no son de pedículo, se conserva la posibilidad de amamantar debido al milagroso proceso de recanalización. En algunas ocasiones, mujeres cuyas areolas y pezones fueron totalmente separadas del seno han logrado extraer calostro con facilidad durante el embarazo. Mientras que esto es una buena señal y comprueba que algunos conductos se recanalizaron, posteriormente descubrieron que sólo podían producir un poco de leche. Generalmente esto es debido a que los nervios cortados evitan que el sistema de lactancia produzca leche en respuesta a la estimulación nerviosa en el pezón y areola. El calostro se produce fácilmente ya que es inducido por las hormonas y no depende de la estimulación de la areola y pezón. En muy raras ocasiones la mujer cuya areola y pezón fueron separados totalmente, pudo producir un suministro importante de leche y usualmente este fue resultado del uso de cantidades importantes de galactagogos. Por supuesto, la cantidad del suministro de leche no evita que la mujer tenga una relación de lactancia satisfactoria ya que puede complementar la alimentación del bebé con un suplementador.

Tiempo transcurrido entre la cirugía y el embarazo

El siguiente punto importante a considerar que tiene influencia sobre el abastecimiento de leche es el tiempo transcurrido entre la cirugía y el embarazo. Las experiencias anecdóticas han sido que a pesar del tipo de cirugía, una mujer aparentemente tiene un mejor suministro de leche cuando su cirugía se llevó a cabo 5 años o más antes del embarazo. Esto podría ser resultado de tres procesos fisiológicos por separado, y cada uno de ellos contribuye a la reparación y desarrollo del sistema mamario.

Hay que mencionar en este contexto los dos primeros de estos procesos, recanalización (unión de los conductos cortados) y reinervación (crecimiento de nuevas terminaciones nerviosas) ya que ambos procesos curativos son mas probables cuanto mayor es el intervalo entre la intervención quirúrgica y el embarazo. Ambos procesos son directamente responsables por los aumentos en el suministro de leche. A pesar de que la recanalización parece ser el resultado de las demandas de la lactancia real, es probable que algunos tipos de recanalización, como la reinervación, pudiesen ocurrir como un proceso de sanado normal del cuerpo.

El tercer proceso benéfico es el desarrollo lineal progresivo y normal del sistema mamario. En donde las influencias hormonales dan como resultado un mayor desarrollo del sistema mamario con cada ciclo menstrual que se presenta hasta que ocurre el primer embarazo, que es cuando el sistema mamario generalmente llega a la madurez total. Un mayor transcurso de tiempo entre la operación y el embarazo le permite a este proceso volver a desarrollar tejido mamario.


Cambios en las mamas durante el embarazo

Pregúntele a una madre si ha experimentado crecimiento en sus senos durante el embarazo, incluyendo una sensación de más peso. También si ha sentido irritación o sensibilidad. Cambios como éstos no indican la cantidad de sistema mamario que está funcionando o si los conductos están conectados a los pezones, pero sí indican que el tejido de la mama está respondiendo apropiadamente a las influencias hormonales y que por lo menos parte del sistema mamario de la madre permanece intacto. Si la madre ya ha estado embarazada antes de la cirugía, estos cambios serán menos pronunciados durante este embarazo en comparación a los anteriores, pero aún así deben estar presentes hasta cierto grado.

Recanalización y re-enervación

La recanalización es un fenómeno fisiológico muy productivo para las mujeres BFAR. Este es el proceso en el que el tejido mamario vuelve a crecer, reconectando conductos anteriormente cortados. En algunas ocasiones se pueden formar nuevos caminos que permiten transportar la leche de las glándulas al pezón. Los casos más profundos de recanalización parecen presentarse como respuesta directa a la demanda de la lactancia. Esto significa que cualquier esfuerzo de amamantar ayuda al sistema mamario a restablecer el sistema de los conductos. Por supuesto, en estos momentos el proceso de recanalización no se entiende lo suficientemente bien para poder predecir el grado en el cual la recanalización se logrará (o podrá) ocurrir. Debido a que parece estar directamente relacionado con la duración y grado de lactancia, una madre cuyos esfuerzos de lactar dieron como resultado un suministro incompleto, puede llegar a descubrir que intentos futuros resultarán en una mayor cantidad. En algunas madres, la recanalización ha dado como resultado un suministro total de leche para los siguientes hijos. Como regla general, a mayor experiencia de lactancia, mayor será el grado de recanalización.

Por el otro lado, la reinervación parece presentarse en respuesta al paso del tiempo y el proceso regenerativo normal del cuerpo y no como resultado de experiencias de lactancia anteriores. La reinervación es el proceso por el cual los nervios que apoyan al pezón y areola que fueron dañados por la cirugía se regeneran. Los nervios del pezón y areola son críticos para el proceso de la lactancia, por lo tanto la regeneración de dichos nervios es un componente clave para incrementar la capacidad de lactancia. Muchas mujeres BFAR se preguntan si la sensibilidad actual de sus pezones y areolas es indicativo del estado de las conexiones nerviosas de lactancia. La respuesta es que si están respondiendo de forma normal al tacto y temperatura, puede ser indicativo de que la infraestructura nerviosa está funcionando bien y por lo tanto conducirían las sensaciones correctas a la glándula pituitaria para la producción de prolactina y oxitocina. Por supuesto, la habilidad del sistema mamario para cumplir con la demanda depende del estado de las glándulas y conductos. Sin embargo, entre más tiempo transcurra desde la cirugía, mayores son las posibilidades de que se hayan regenerado los nervios críticos para la lactancia, lo cual es un factor importante para amamantar.

Rendimiento inherente

Cada mujer tiene una capacidad de lactancia inherente, la cual existía antes de su cirugía y de acuerdo a su fisiología y anatomía. Algunas mujeres tienden a contar con grandes suministros de leche, quizá al punto de que es un problema. Un porcentaje de mujeres BFAR hubiese tenido este "problema" si no se hubieran sometido a esta cirugía. Lo que esto significa para ellas, es que su sistema de lactancia compensará muy bien el daño quirúrgico y tendrán mejores suministros de leche debido a su rendimiento inherente.
Muchos cirujanos les dicen a sus posibles pacientes que debido al tamaño de sus senos de todos modos no habrían podido amamantar exitosamente. Esto no es cierto y cambia la responsabilidad de una lactancia insuficiente provocada por la cirugía hacia la fisiología inherente de la mujer. La realidad es que el tamaño de los senos de una mujer no tiene ningún impacto sobre su habilidad de amamantar. Un suministro incompleto de leche posterior a la cirugía de reducción de mama es casi siempre el resultado directo de esa cirugía. No es el resultado del tamaño natural de los senos de la mujer.

Existe una fluctuación natural en el suministro de leche de la mujer durante el período de la lactancia que no está relacionado con la cirugía, sino que es un proceso normal para todas las mujeres que amamantan. Contrario a las creencias generales, las mujeres no producen inicialmente ocho onzas de leche en cada toma, y los recién nacidos no necesitan una cantidad tan grande de alimento. De hecho, sus cuerpos empiezan a producir leche en cantidades mucho mas pequeñas, las cuales están perfectamente adaptadas a las necesidades de sus bebés en la edad particular en la que se encuentren. Por ejemplo, aún en mujeres que no se han sometido a la cirugía reductora, producen meras cucharaditas de calostro durante los primeros días después del nacimiento del bebé. Al ir madurando la leche durante las siguientes semanas, es normal y apropiado que la mujer sólo produzca unas cuantas onzas en cada toma. Al ir progresando el bebé durante los periodos estándar de crecimiento acelerado (alrededor de las tres semanas, seis semanas, tres meses y seis meses), el suministro de leche aumenta correspondientemente de acuerdo al incremento de la demanda del bebé, de modo que la madre empieza a lactar en mayores cantidades. Después de que el bebé inicia con los sólidos y mama menos, el suministro de leche disminuye para producir sólo lo que él requiere. Este proceso continúa en cantidades reducidas hasta que el bebé ya no toma leche y se desteta.

Rendimiento manipulado

Muchas mujeres BFAR incrementan su suministro inherente de leche manipulando con hierbas y galactagogos recetados (substancias que inducen la producción de leche), técnicas de masaje especiales y utilizando un sacaleches. Estas acciones pueden ser efectivas y pueden incrementar el suministro de leche. El tomar galactogogos es un componente muy común en la experiencia promedio BFAR.

Orden de nacimiento

Muchas madres BFAR descubren que tienen más suministro de leche con cada bebé subsecuente. Aunque la recanalización y reinervación juegan un papel muy importante en este hecho, también lo tiene la mayor experiencia, información y apoyo que puede llegar a tener con los futuros bebés. Cada uno de estos factores contribuyen a la perspectiva de la mujer sobre su experiencia BFAR.

Combinación de métodos de alimentación

Debido a que existen tantas variables a considerar, no es realista intentar presentar una experiencia BFAR "típica". Sin embargo, revisar las opciones, beneficios y retos de los diferentes tipos de experiencias BFAR puede ayudar a presentar una imagen más clara de lo que cada escenario puede presentar. Una madre puede descubrir que quiere utilizar diferentes técnicas al ir fluctuando su suministro de leche y requiere redefinir sus prioridades.

Cuando un bebé requiere la suplementación total debido a que la madre no tiene (o casi no tiene) suministro de leche pero desea amamantar, cuenta con varias opciones:

1) Alimentar al bebé exclusivamente al pecho con un suplementador;
2) Alimentar al bebé al pecho con suplementador, además de otros implementos para la alimentación artificial;
3) Amamantar para proporcionarle consuelo al bebé y utilizar implementos para la alimentación artificial.
Las madres que pueden amamantar, pero aún necesitan proporcionar parte de los requisitos nutricionales de su bebé con un suplemento cuentan con varias opciones:
1) Alimentar al bebé exclusivamente al pecho combinando la lactancia activa con un suplementador;
2) Alimentar al bebé al pecho con suplementador, combinado con lactancia activa y el uso de algún implemento para la alimentación artificial;
3) Alimentar al bebé al pecho y además usar implementos para la alimentación artificial;
4) Extraerse la leche con sacaleches y dársela al bebé con implementos para la alimentación artificial.

Aún una madre que está produciendo un suministro completo de leche tiene algunas opciones sobre cómo desea darle la leche a su bebé. Algunas de estas opciones pueden estar influenciadas por la experiencia BFAR, otras son opciones disponibles para todas las madres que amamantan.

1) Alimentar al bebé exclusivamente al pecho;
2) Alimentar al bebé al pecho y extraerse la leche para dársela al bebé con implementos para la alimentación artificial.
3) Extraerse la leche y alimentar al bebé por medio de un implemento para la alimentación artificial.

Esfuerzo y recompensas BFAR

Muchas madres nuevas se preguntan si desean enfrentar los retos involucrados al amamantar después de una cirugía de reducción de mama. Se puede decir con bastante seguridad que amamantar implicará más trabajo y preocupaciones para una madre que se ha sometido a la reducción de senos. Si resulta necesaria la suplementación, a veces los esfuerzos pueden parecer muy arduos y pueden tomar mucho tiempo. Sacarse leche y consumir galactogogos también pueden representar más trabajo. Implica, además, dedicar mucho tiempo a aprender sobre el BFAR para poder hacerlo lo mejor posible. Sin embargo, los esfuerzos requeridos para la suplementación usualmente no son mayores a los de otras madres que alimentan con biberón o amamantan parcialmente. Y después de las primeras semanas, cuando los sistemas de la madre y el bebé están trabajando en condiciones óptimas, las cosas pueden ir muy bien para ellos.

Si una madre puede continuar amamantando, siempre tendrá ese lazo de unión especial. Podrá amamantar para consolar y tranquilizar a su pequeño.

Si una madre suplementa completamente al pecho sin poder lactar, será recompensada por una relación íntima de lactancia y por muchos de los beneficios estructurales de amamantar, como un mejor desarrollo facial en el bebé.

Si resulta que una madre no puede amamantar y decide darle a su bebé su propia leche en biberón, siempre tendrá la satisfacción de saber que su cuerpo le ofreció un regalo invaluable en cada toma.
Sin importar los resultados, mientras la madre continúe dándole a su hijo un poco de leche materna, bien habrá valido el esfuerzo. Cada gota de leche humana es preciosa, un regalo perdurable para su hijo, y alimentarlo al pecho, aún cuando no hay leche será profundamente satisfactorio.

Sin embargo, recuerde que aún una madre que se ha preparado de todas las formas posibles puede tener un bebé con una mente totalmente propia. Puede tener ideas muy diferentes sobre cómo quiere hacer las cosas, Después de todo, se está entrando en una relación y es necesario el compromiso.

Lo más importante a recordar al preparar una madre para el BFAR es la realidad de que posiblemente será más intenso de lo que se había imaginado. Dele la tranquilidad de saber que no es debido a su cirugía de reducción de pecho, sino que es porque tiene un bebé y los bebés suelen poner de cabeza el mundo de una forma sorprendente.


Referencias

Ahmed, O. and P. Kolhe. Comparison of nipple and areolar sensation after breast reduction by free nipple graft and inferior pedicle techniques. Br J Plast Surg Mar 2000; 53(2):126-29.

Brzozowski, D., M. Niessen, H. Evans, et al. Breast-feeding after inferior pedicle reduction mammaplasty. Plast Reconstr Surg 2000 Feb; 105(2):530-34.

Gaynor, A. Everything You Wanted To Know About Cosmetic Surgery But Couldn't Afford To Ask. New York Broadway Books, 1988.

Harris L., Morris SF; Freiberg A. Is breast feeding possible after reduction mammaplasty? Plast Reconstr Surg May 1992; 89(5): 826-29.

Riordan, J. and K. Auerbach. Breastfeeding and Human Lactation, 2nd edition. Sudbury, Massachusetts: Jones and Bartlett Publishers, 1999; 494.

Sandsmark, M., P. Amland, F. Abyholm, et al. Reduction mammaplasty. A comparative study of the Orlando and Robbins methods in 292 patients. Plast Reconstr Surg Mar 1999; 103(3):890-902.

Spear, S, ed. Surgery of the Breast, Principles and Art. Philadelphia, Pennsylvania: Lippincott-Raven, 1998; 673.

Diana West, Líder de LLL de Maryland, Estados Unidos, cuenta con una Licenciatura en Psicología y es instructora de clases de lactancia para nuevas madres. También es propietaria y administradora de un sitio web BFAR sin fines de lucro: www.bfar.org/ Vive con su esposo, Brad, y sus tres encantadores hijos, los cuales fueron completamente amamantados. Este artículo se adaptó del libro de Diana, Defining Your Own Success: Breastfeeding After Breast Reduction Surgery (Definiendo tu propio éxito: lactancia después de la cirugía de reducción de pecho).

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