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El mundo de la colocación al pecho: El viaje de una Líder

El mundo de la colocación al pecho: El viaje de una Líder

Diane Wiessinger, MS, IBCLC
Ithaca NY EEUU
LEAVEN February-March 2004, p. 3-6

Traducción de Verónica Garea
Revisión de Mónica Tesone

Aprender a amamantar a un bebé puede llevar un tiempo para algunas madres. Aprender a ayudar a otras a amamantar puede ser un camino extremadamente largo y sinuoso. Mi viaje por el “Mundo de la colocación” comenzó de verdad con mi segundo bebé. Lo sostuve de frente a mi cuerpo, como las Líderes de LLL Chele Marmet, IBCLC, y Kittie Frantz, RN , nos mostraban en los videos y artículos de los años 80. Seguro, no experimenté el dolor que había tenido las primeras semanas con mi primer bebé, que mamaba panza arriba con su cabeza de lado. Pero en sus primeros días, mi segundo bebé empezaba muchas de sus tomas sacudiendo la cabeza de un lado a otro, como diciendo “¿Dónde está?” “Está justo frente a tu boca” le decía yo, tan frustrada como él, preguntándome cómo podía no verlo. Aprendimos juntos, a lo largo de las semanas siguientes, aunque no podría describir qué fue lo que aprendimos.

En efecto, la primera vez que traté de ayudar a una mamá con un bebé que no se colocaba bien al pecho, pude ver que no iba a funcionar de la manera que ella lo estaba haciendo. Me di cuenta de que hacía movimientos repetidos, como levantando con una cuchara, con mi mandíbula mientras observaba, pero no podía explicarle a la madre qué era lo que me parecía que tenía que suceder. Finalmente me ofrecí a ponerme detrás de ella con mis brazos a su alrededor y sostener el pecho y el bebé como si fueran míos. Al ser sostenido por manos experimentadas, el bebé se prendió al pecho enseguida, y la madre y yo reconstruimos qué era lo que había hecho yo de diferente. Pero todavía no tenía un lenguaje claro para lo que mi cuerpo y mis ojos entendían.

Sabía que el bebé tenía que terminar con la boca bien abierta. Dos dibujos en el libro de Maureen Minchin, Breastfeeding Matters , mostraban la diferencia entre la succión en biberón “con la boca fruncida” y la boca bien abierta de un bebé bien colocado al pecho tan claramente que llevaba los dibujos conmigo cuando hablaba con las madres, para recordarnos a las dos cuál era nuestro objetivo. Pero ¿cómo, exactamente, lo conseguíamos?

Algunos años más tarde, estaba con mi segundo hijo en un restaurante de comida rápida. A mi alrededor, la gente comía hamburguesas bien gordas. “¡Eso es!” pensé. “Los bebés comen de la misma manera que los adultos. Su maxilar superior no se mueve para nada, entonces se concentran en poner su mandíbula en la comida”. Todos esos adultos en el restaurante ponían sus pulgares bien atrás en la parte inferior de sus sándwichs. No les preocupaba la posición de sus dedos en la parte superior del sándwich, a veces hasta mantenían esos dedos muy cerca de sus labios para empujar un poquito más de pan dentro de la boca al final. “¡Sólo importa la mandíbula!” Los adultos no sostienen la hamburguesa con la parte superior del pan enfrentándolos, porque eso no les dejaría ningún lugar donde aterrizar la mandíbula. Tampoco sostienen la hamburguesa formando una línea entre el techo y el suelo, eso sería un sándwich mal orientado. Y no centran la hamburguesa frente a su boca y la empujan hacia adentro. Esa no es la manera de pegar el mordisco más grande.

Un adulto comiendo una hamburguesa mantiene sus pulgares donde no molesten, en la parte inferior del sándwich. Aterriza su mandíbula bien atrás en el sándwich, y entonces la inclina hacia arriba levemente en su boca, de manera que el maxilar superior aterrice sobre el sándwich también. Un pequeño empujón rápido con los dedos índices, y su boca está llena.

¿Qué pasaría si alguien más sostuviera la hamburguesa en su lugar? El ayudante debería sostenerlo con el borde de la hamburguesa en posición horizontal, como los labios del comensal. Para poder tomar el bocado más grande, el comensal debería aproximarse a la hamburguesa levemente desde abajo, con su nariz aproximadamente a la altura de la hamburguesa. Su cabeza se inclinaría levemente hacia atrás, de manera que su mentón esté levantado apuntando a la parte inferior de la hamburguesa. (Dé una inspiración corta y rápida, como oliendo, y sentirá su cabeza inclinándose a esa posición levemente hacia atrás, como la que adoptan algunas personas cuando leen a través de la parte inferior de sus anteojos bifocales.) Primero, aterrizaría su mandíbula, y después el menos importante maxilar inferior.

C Hold¿Cómo se traslada esto a los bebés? Bueno, por un lado, cuando una mamá sostiene su pecho usando la posición “en C” (ver ilustración 1), el resultado se parece a una hamburguesa sostenida en la dirección de un adulto en posición vertical. Pero la mayoría de las instrucciones para amamantar a un bebé hablan de sostener al bebé de costado, horizontal y cruzado con el torso de la mamá. Los adultos sostienen la hamburguesa formando una C cuando comen sentados, pero imagínese como la sostendría si la fuera a comer recostada de lado! No tendría ningún sentido seguir sosteniendo el sándwich paralelo a la cama. Un bebé que está de lado necesita un sándwich de lado – es decir, el pecho sostenido en “U” (ver ilustración 2) no en “C”. Comencé a prestar atención a cómo estaba ubicada la boca del bebé, y estimulé a las madres a orientar y moldear sus pechos conforme a la forma de la boca del bebé, con el dedo del lado de la mandíbula colocado donde no interfiriese, y con el dedo del lado del maxilar superior colocado en paralelo al labio del bebé.

U holdFue por la época de mi revelación en el restaurante de comida rápida que descubrí “Bestfeeding: Getting Breastfeeding Right For You” , editado por primera vez en 1990. He aquí un libro que hablaba repetidamente de los detalles de una buena colocación. Chloe Fisher, la obstétra británica co-autora del libro, ubica al bebé de manera que su labio inferior esté más atrás sobre el pecho que el labio inferior. Como esta posición hace que su cabeza esté en la posición de “oler” descrita más arriba, su nariz toca levemente el pecho, si es que lo toca. Su mentón está hacia delante, y no hacia atrás apuntando hacia el pecho del bebé. Y se ve más areola que asoma de su labio superior que del inferior. No está centrado en el pezón, en una colocación asimétrica, con su mandíbula bien atrás en el pecho (ver ilustración 3).

illus 3, asymmetricalBestfeeding muestra bebés cuyas cabezas no están apoyadas en la parte interna del codo, como había comenzado yo con mi hijo mayor. En la mayoría de las parejas mamá - bebé, la cabeza del bebé descansa sobre el antebrazo de la madre, si usa la posición tradicional, o su mano sostiene los hombros y el cuello del bebé, si usa la posición invertida. “No se debe empujar la cabeza del bebé” dice Kathleen Auerbach, un consultora de lactancia, ex Líder de LLL, editora durante muchos años del Journal of Human Lactation y Breastfeeding Abstracts. Lo demostró en una conferencia, empujando la cabeza de un bebé experimentado de 9 meses mientras su mamá lo amamantaba. El bebé soltó el pecho llorando. “Si a un experto como este bebé no le gusta, imagínense lo que es para un bebé recién nacido, que está aún aprendiendo.”

Imitando un experimento hecho con bebés y pechos reales, me pinté los labios y succioné un globo lleno de agua. Cuando centraba el “pezón” en mi boca, dejaba una linda marca, casi circular centrada en el “pezón”. Entonces, me aproximé al “pecho” como si fuera una hamburguesa grande, comenzando con mi cabeza levemente inclinada hacia atrás (“posición de oler”), mi nariz cerca del pezón, aterrizando mi mandíbula tan atrás con respecto al “pezón” que mi lengua no tendría ningún problema en ordeñar el pecho en vez de frotar el “pezón”. Cuando le di un globo con agua a otra Líder para que hiciera el experimento, abrió los ojos ante la segunda aproximación asimétrica. “¡Wow!” dijo. La diferencia en cómo el globo llenaba nuestras bocas hablaba mucho sobre cuán diferente debe ser para el bebé. (Para repetir el experimento utilice un globo para ser inflado con helio, llénelo hasta que parezca un pecho, dejando una “punta” para el pezón. Lávelo primero para eliminar cualquier residuo de polvo de látex.)

illus 4Kay Hoover, consultora de lactancia y Líder de LLL usó un transportador para para examinar fotos de bebés bien y mal colocados (causando dolor a su mamá) (Hoover 1996). En un bebé que estaba “colgando” del pezón de su mamá, el ángulo de su boca era de aproximadamente 90 grados (ver ilustración 4). Los bebés que estaban colocados más profundamente al pecho tenían un ángulo de entre 130 y 150 grados (ver ilustración 5). (Increíblemente, el bebé bien colocado en “Breastfeeding Matters” tenía un ángulo de 140 grados, mientras que su amigo con la boca fruncida tenía un ángulo de 90 grados) Pero comencé a darme cuenta de que no podía ver la boca de la mayoría de los bebés bien colocados, al menos no al principio de una toma cuando el bebé era pequeño y tenía hambre. A medida que tomaban bien el seno, el mismo se ablandaba y se relajaban, ese adorable rincón de su boca bien abierta podía llegar a volverse visible. Pero en un recién nacido que acababa de prenderse al seno, todo lo que veía era la mejilla contra el seno, con el mentón enterrado y la nariz tocando levemente el seno o aún sin tocar.

illus5Todavía sugería siempre a las madres que hicieran cosquillas en los labios del bebé con su pezón, aunque con cierta vaguedad. ¿Las cosquillas eran en el labio superior? ¿El inferior? ¿Ambos? ¿De arriba hacia abajo, de la nariz a los labios? No estaba segura. Pero labios y pezones estaban claramente relacionados, de acuerdo con todo lo que había leído. Entonces, llegó un día en que una madre a quien estaba ayudando claramente no estaba recibiendo ayuda. Finalmente encontramos la causa de su dolor, no relacionada a la posición del bebé, pero mientras tanto, me ofrecí a colocar al bebé por ella, en su propio pecho, para ver si yo hacía algo diferente de lo que ella estaba haciendo. Tan pronto como lo hice, la madre me dijo “lo que usted dice no es lo que usted hace. Me ha estado diciendo que haga cosquillas en los labios de mi bebé con mi pezón. ¡Pero Ud. nunca puso mi pezón ni remotamente cerca de su boca!”

¡Momento de shock! No había sabido cómo expresar la idea de las cosquillas porque de alguna manera casi nunca me resultó necesario hacer cosquillas para prender a un bebé. Así comencé a revisar mi técnica. En general, mantenía el pezón inclinado y alejado de la cara del bebé, apuntando a la nariz, nada cerca de su boca. Cuando el bebé tenía que buscar el pezón, el labio inferior aterrizaba primero y luego su boca naturalmente se abría. A veces frotaba una boca rebelde con la parte del seno más cercana a la mandíbula del bebé, pero no con el pezón. De hecho, usaba esa parte del pecho para mi ventaja, usándola para mantener la boca abierta mientras el pezón se deslizaba dentro de ella. Hago algo similar cuando pongo un libro en un estante muy lleno, metiendo un rincón para mantener el espacio mientras deslizo el resto del libro en su lugar. Usamos este movimiento de apertura en muchas situaciones, y noté que lo usaba muchas veces durante la colocación del bebé también.

Unos 15 años después del hecho, entendí por qué mi recién nacido Eric no reconocía siempre lo que le estaba ofreciendo cuando tocaba sus labios con mi pezón. Esperaba poner su cabeza hacia atrás y buscarlo. De hecho, mis bebés ya más grandes disfrutaban de “meter la nariz en el pecho”, enterrando su nariz antes de tomar el seno. Nunca, nunca se acercaban al pecho desde arriba, si podían evitarlo. Su elección era, a cualquier edad, “llegar desde abajo”.

Si tiene uno de esos pechos de tela, pruebe tomarlo comenzando con el pecho debajo de su mentón. Ahora trate con el pezón descansando en algún lugar cerca de su labio superior. Una gran diferencia. Comencé a mostrarle a las mamás las fotos de colocación del libro de Jack Newman “The Ultimate Breastfeeding Book of Answers” porque las cabezas de los bebés están inclinadas levemente hacia atrás y por el espacio increíble que hay entre la nariz y el seno cuando los bebés se colocan comenzando con su nariz cerca del pezón.

Allí me quedé, hasta que descubrí un video maravilloso, que validaba mis observaciones, llamado “Mother and Baby: Getting It Right” , realizado por una consultora de lactancia de Tasmania, Sue Cox. Sue, cuyo video se vende a través de la Asociación Australiana de Lactancia Materna (Australian Breastfeeding Association), usaba planteamientos y palabras a los que yo había estado dando vueltas por años, sólo que ella parecía hacerlo mejor.

“Piensen en que el seno es un reloj”, dice en el video, “con las 12 en la parte superior, las 6 en la inferior”. Cuando un bebé es sostenido muy cerca de la madre en posición tradicional, la mamás hace obviamente un sándwich de costado con su pulgar e índice a las 3 y las 9, con el dedo del lado del labio inferior lo más alejado posible del pezón. Pero Sue no se preocupa por cuán cerca esté el dedo del lado del maxilar superior. De hecho, deliberadamente lo pone cerca de la base del pezón, paralelo a los labios del bebé. Cuando la madre presiona con ese dedo, hace que el pezón se incline alejándose de la boca del bebé, sin mover el resto del seno. Ahora puede ofrecer un “buen pedazo de seno” a la mandíbula, cosquilleándola hasta que el bebé abra bien grande su boca y lo acerca rápidamente al pecho. El bebé puede prenderse del pezón y el dedo, no importa, porque la madre puede fácilmente remover el dedo cuando el labio superior aterriza sobre él, empujando al mismo tiempo el labio hacia fuera mientras lo hace.


Rebecca Glover, otra australiana, tiene una demostración gráfica de por qué un pezón frotado sobre el frente de la boca del bebé no es efectivo de manera óptima: Mire hacia abajo, y abra su boca tanto como pueda. No puede abrirla demasiado. Peor aún más, su lengua empuja hacia atrás y arriba. Ahora incline su cabeza hacia atrás y abra su boca lo más que pueda. ¡Ah! Se abre una caverna y su lengua yace en el piso de su boca, donde debe estar para tomar del seno. Siempre que un bebé deba colocar el mentón hacia el pecho para alcanzar el pezón, reduce el tamaño de su boca y hace que su lengua obstruya su camino. Por eso mi pobre Eric sacudía su cabeza con frustración, no solamente porque no esperaba tener mi pezón justo enfrente de sus labios, si no también porque no podía abrir su boca y manejar su lengua al mismo tiempo cuando le presentaba mi pecho de esa manera. Catherine Watson Genna, una consultora de lactancia y Líder de LLL cerca de la ciudad de Nueva York, EEUU, dice ahora a las madres que comiencen con el pezón en ese precioso huequecito que tiene el bebé entre la nariz y el centro del labio superior.

Pero ahora sí que estaba ingresando en territorio nuevo. Sue Cox, Rebecca Glover y otros están encontrando aún más piezas del rompecabezas de la colocación. Una de ellas es tan simple que la hemos obviado durante años. ¿Qué hace Ud. cuando un bebé llora? Lo toma en brazos, lo pone contra su hombro, lo acaricia y le habla. Se calma por varias razones, una de las cuales es “estabilidad postural”: Ud. le ha dado una posición totalmente segura.

Cuando todo el frente de un bebé está sostenido de manera segura, no es ya un bulto movedizo de reflejos sino un pequeño ser organizado y capáz. Apóyelo en su estómago, y la gravedad le brinda ese soporte firme. Aun con un día de vida, puede levantar la cabeza desde esa posición estable. Póngalo en Cuidado Canguro (piel con piel), y nuevamente, la gravedad lo sostiene manteniendo su frente firmemente presionado contra Ud.. No es solamente la magia de esos momentos posteriores al nacimiento lo que hacen que el bebé se acerque al pecho por sí mismo, es la seguridad de la estabilidad postural que le permite enfocarse. Sosténgalo contra su hombro, y la presión de su brazo tiene el mismo efecto. Póngalo en la “posición de cólico”, y su antebrazo presiona contra su frente y lo estabiliza. “Elimine el espacio”, sugiere Catherine Watson Genna cuando ve a un bebé que no se prende al seno, y que comienza a levantar sus rodillas y así se aleja del pecho. Una vez que siente el cuerpo de su madre a lo largo de su torso y la parte inferior de su cara, es más probable que se calme y retome su interés.

Así había aprendido otra razón más por las que los bebés no comen tan bien cuando están sobre su espalda: no se sienten tan estables en esa posición. Ubicados con seguridad contra el torso de su mamá, un antebrazo o una mano sosteniéndolos cerca, los bebés se sienten suficientemente organizados como para enfrentar la tarea de buscar el almuerzo.

Christina Smillie es una médica e IBCLC en Connecticut, EEUU, cuya práctica profesional está íntegramente dedicada a la lactancia. Ha observado que un bebé hambriento que es sostenido piel con piel contra el hombro de su madre se moverá deliberadamente hacia el seno de su mamá. Aún bebés que se han resistido a colocarse al pecho saben cómo hacer el viaje y hasta pueden completarlo colocándose al pecho mejor que lo que lo han hecho hasta ahora. Así fue que le sugerí a la mamá de un bebé que se resistía a alimentarse que lo sostuviera en posición vertical, piel con piel. La mamá comenzó a acariciarlo y a murmurarle, y de repente exclamó, “¡Oops!” cuando su hija se lanzó abruptamente hacia su pecho.

¿Es esto una cura para todo? No, aunque puede estimular al bebé a ser un participante activo durante un tiempo. ¿Es la última pieza del rompecabezas? Por cierto, ¡no! Christina compara el proceso de aprender a amamantar con el de aprender a montar en bicicleta. Ambas actividades están vinculadas al hemisferio derecho del cerebro, que se hacen mejor con un aprendizaje de todo el cuerpo, más que con una lista de “sí o no” que el hemisferio izquierdo y los folletos sobre lactancia prefieren. Claramente queda más por venir.

Hay más y más información disponible sobre las señales, reflejos y la mecánica de la lactancia. ¿Todo el mundo necesita saber todo esto para amamantar a un bebé? Por supuesto que no. "Posición correcta" no significa más que una mamá y un bebé cómodos y leche transferida con facilidad. Es sólo cuando una madre y un bebé tienen problemas, que saber un poquito de teoría y unas cuantas analogías puede ser útil. Por mi parte he ido desde creer en una lista a saber que todo tiene que ver con la orientación de la cabeza y la boca, a darme cuenta de que importa todo el cuerpo del bebé, hasta ver que se trata de una conversación entre la madre y el bebé en la cual mi papel es actuar de traductora cuando es necesario. Estoy trabajando para reinventarme y espero con entusiasmo el próximo capítulo. Seguro, sé cómo amamantar a un bebé. Pero recién estoy empezando a aprender cómo ayudar a alguien más.


Diane Wiessinger ha sido Líder desde 1985, IBCLC desde 1990, y consultora de lactancia en práctica privada desde 1992. Ella y su marido John viven en Ithaca, New York, EEUU y tienen dos hijos grandes. Le llevó más de cuatro años convertirse en Líder, pero dice que siempre estará contenta de haberlo hecho. Agradecimiento especial a Norma Ritter, Contributing Editor, que inicialmente desarrolló este artículo para la columna de Leaven "Keeping Up-to-Date."

Recursos


Auerbach, K.G. Central New York Breastfeeding Coalition conference, 1995.

Breastfeeding Your Baby: Positioning, Chele Marmet, 15 min., Medela, 1986, video cassette.

Delivery Self-Attachment, Lennart Righard, 6 min., Geddes Productions, 1995, video cassette.

Follow Me Mum: The Key to Successful Breastfeeding, Rebecca Glover, 20 min., Tapestry Films, 2000, video cassette.

Frantz, K. Managing nipple problems. La Leche League International Reprint #11. 1982.

Genna, Catherine Watson, 2003. Personal communication.

Hoover, K. Visual assessment of the baby's wide open mouth. J Hum Lact 1996; 12(1): 9.

Minchin, M. Breastfeeding Matters. St. Kilda, Australia: Alma Publications, 1998.

Mother & Baby...Getting It Right, Sue Cox, 20 min., Australian Breastfeeding Association, 1996 video cassette.

Newman, J. & Pitman, T. The Ultimate Breastfeeding Book of Answers. Roseville, CA: Prima Publishing, 2000.

Renfrew, M. et al. Bestfeeding: Getting Breastfeeding Right for You. Berkley, CA: Celestial Arts, 2000.

Smillie, Christina, 2003. Personal communication.

Wiessinger, D. A breastfeeding teaching tool using a sandwich analogy for latch-on. J Hum Lact 1998; 14(1): 51-56.


Nota del Editor: Durante el proceso editorial de este artículo, miembros del personal editorial usaron una muñeca-bebé de tamaño real, una Líder de LLL experimentada como mamá lactante y una discusión animada para darle vida al texto. Recomendamos fuertemente usar algún tipo de “ayuda visual” mientras se lee este artículo. La “ayuda visual” ideal sería, por supuesto, un recién nacido dispuesto a cooperar y su mamá. Artículos como éste ayudan a que sigamos hablando y pensando sobre qué hace que la lactancia funcione para las madres y los bebés, y acerca de maneras claras para describir las técnicas de lactancia a las madres cuyos bebés tienen problemas para colocarse al pecho.

Última modificación 2 de febrero de 2006 por vbg.
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