Happy Mothers Breastfed Babies
Help 
  Forgot Your LLLID? or Create Your LLLID Here
La Leche League International
To Find local support:  Or: Use the Map




Información Especial

CUANDO EL BEBÉ NO AMAMANTA

Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 16 Numero 4 Año 2004

Carol Brussel, Consultora en Lactancia Materna.

Una madre pide ayuda porque, dice, “mi bebé no ha mamado nunca”. Se extrae la leche para dársela, pero aún no es capaz de alimentarle directamente al pecho. Cuando se levanta la camisa y acerca al bebé, éste empieza a llorar fuertemente negándose a mamar, desesperado, hasta que finalmente lo aparta y se cubre. Cuando le ofrece el biberón y empieza a comer tan contento, la madre rompe a llorar. “Mi bebé me odia”, declara.

El rechazo de un bebé a mamar es un claro ejemplo de aversión oral. Una aversión se define como: “tendencia a evitar una cosa o una situación, en especial algo habitualmente placentero, porque se asocia o ha asociado a un estímulo desagradable”. La aversión oral en los lactantes puede definirse como una resistencia o dificultad para alimentarse del pecho, que va desde una leve desviación de los patrones normales de alimentación hasta un rechazo absoluto del pecho. El doctor Jack Newman, del Hospital para Niños de Toronto en Canadá, sugiere que lo que se llama comúnmente “confusión de pezones”, debería llamarse para más claridad “preferencia de pezones” y considerarse como una forma de aversión oral.

Bajo circunstancias normales, amamantar es una experiencia placentera tanto para la madre como para el niño. El investigador E.J. Mobbs afirma que “la boca es el mayor órgano sensitivo, y a través del cual el recién nacido tiene el mayor control” (Mobbs 1989). El bebé empieza a conocer a su madre y a comunicarse con ella por medio de la boca. Es la vía para la comida y el amor, para la comunicación y el bienestar. Esta sensibilidad es la razón por la cual un bebé se ve tan agudamente afectado por cualquier cosa que experimente a través de su boca. Si sufre daño en ella, especialmente antes de que se haya establecido una firme relación de amamantamiento, puede que responda rechazando el pecho. Y además de perderse la relación de lactancia, la globalidad de la relación entre madre y bebé puede verse trastornada, incluso después de que la aversión oral haya finalizado (Klaus 1976).

Cuando un bebé que ha tomado el pecho correctamente durante varias semanas o meses de repente empieza a rechazarlo, estamos ante lo que comúnmente se llama “huelga del lactante”. La causa puede ser obvia (como una respuesta sobresaltada de la madre si el bebé le muerde mientras amamanta) o dudosa. Ocasionalmente, una “huelga del lactante” puede indicar que la relación de amamantamiento ha sido difícil desde el principio.

Por lo general, los problemas de alimentación más comúnmente asociados a la aversión oral aparecen en el nacimiento o inmediatamente después. Un recién nacido que no quiere mamar primero debe ser examinado para descartar otras causas, tales como anomalías físicas o enfermedades, efecto prolongado de los medicamentos usados durante el parto, trauma del parto o técnicas de postura incorrectas a la hora de ponerle al pecho. Cuando un bebé sin problemas conocidos rechaza el pecho o tiene gran dificultad para mamar, a menudo se debe a experiencias vividas durante sus primeros instantes u horas de vida.

Factores de la aversión oral

Algunas de las intervenciones que pueden contribuir a la aversión oral son: aspiración de las vías respiratorias o digestivas del recién nacido; tubos de alimentación nasales u orales; uso inapropiado de tetinas o de métodos de alimentación con biberón; disposición incorrecta de los dedos en la boca del niño para alimentarle o comprobar cómo succiona e intentos agresivos de alterar la pauta de succión del bebé. Algunas de estas intervenciones pueden ser de gran utilidad, siempre y cuando se hagan suave y lentamente, prestando gran atención a las reacciones del niño.

Muchos profesionales de la salud consideran necesaria la aspiración de las vías respiratorias. En algunos lugares se realiza habitualmente la succión gástrica “para provocar el hambre, ya que el bebé no comerá hasta que esté hambriento, lo que no ocurrirá hasta que su estómago esté vacío”. Esta práctica se basa en la creencia de que la mucosidad presente en el estómago del niño suprime las ansias de alimento, impidiendo así una lactancia efectiva. Estas intervenciones pueden convertirse en prácticas estándares cuando los profesionales creen que evitan problemas y son inocuas. Desgraciadamente, estas intervenciones no son inocuas ni tampoco efectivas en la prevención de problemas.

El uso inapropiado de chupos de entretención o tetinas parece una causa clara de aversión oral hasta para el observador menos entendido. Introducir la tetina en la boca del niño sin esperar a que la abra puede avasallarle, y él se encuentra impotente para rechazar algo que se le introduce a la fuerza. Estimular una succión más rápida o fuerte rozando el labio superior con la tetina, girando el biberón y manteniéndolo en su boca a pesar de las muestras de estrés del bebé, son técnicas comunes que pueden resultar invasivas y avasalladoras para la delicada boca de un bebé.

A veces se usan sondas de alimentación en lugar de tetinas en un intento de evitar problemas de lactancia causados por una preferencia del pezón artificial. Sin embargo, si estos tubos de alimentación se usan de la forma anteriormente descrita, pueden causar igualmente problemas. También puede crearse aversión cuando se introducen los dedos en la boca del niño para evaluar la succión o con fines terapéuticos. Evaluar la succión puede aportar gran cantidad de información acerca de un bebé con problemas de alimentación siempre que lo hagan manos expertas. Puede ser un paso crucial para determinar cómo ayudar a un bebé que está teniendo dificultades a lactar. Algunos terapeutas enseñan varios “entrenamientos para la succión” mediante ejercicios para corregir problemas ya percibidos. Sin embargo, si se hace de forma incorrecta, tanto la atención asistida como el tratamiento pueden crear o empeorar los problemas. La primera cosa que se debe introducir en la boca de un bebé tras su nacimiento ha de ser el pecho de su madre.

Los profesionales de la salud enseñan varias técnicas para ayudar a iniciar o a alterar las técnicas de succión del bebé. A menudo, se les enseña a las madres a "atrapar" al bebé, empujando hacia abajo la barbilla y, cuando la boca está abierta, empujar desde atrás la cabeza del niño hasta que la boca abierta se encuentre sobre su pecho. Esta técnica forzada es bastante usual aunque no está respaldada por la literatura sobre la lactancia. Sin embargo, muchos bebés desarrollan crecientes signos de aversión oral con la práctica repetida de esta maniobra.

Si su bebé rechaza tomar el pecho porque lo percibe como desagradable, ¿qué hacer para restablecer una buena relación de lactancia? Es importante recordar que su bebé la quiere, tanto si toma el pecho como si no. Las actividades que fomentan una renovación de la relación física entre madre e hijo son cruciales. El contacto piel con piel, las técnicas de cuidados "canguro", llevar al niño en brazos, dormir juntos o bañarse juntos son formas de mejorar la experiencia placentera del contacto físico con la madre. Una vez que el bebé se encuentre cómodo, estará algo más dispuesto a volver al pecho. Lo cierto es que es posible retomar la lactancia.

El bebé debe volver amablemente al pecho, no de manera forzada. Una forma eficaz de disminuir el estrés asociado con la alimentación pueden ser métodos alternativos de alimentación, normalmente evitando el uso de pezones artificiales. Por ejemplo, alimentar con un vaso al bebé para permitirle descansar de la invasión oral. Por otra parte, las pezoneras pueden permitir al niño el paso gradual del biberón al pezón, proporcionándole cierta continuidad en la sensación y gusto de la tetina artificial mientras se adapta al pecho. En su obra “El último libro de respuestas sobre la lactancia”, el doctor Newman también recomienda presionar el pecho hacia afuera suavemente con toda la mano para aumentar la cantidad de leche que fluye hacia el niño y así animarle a mamar más.

Resolver un problema ya establecido puede resultar tarea corta y simple, o difícil y larga. Es de vital importancia que el bebé esté bien alimentado en todo momento para que tenga la energía suficiente para aprender a mamar. El pediatra ha ser un aliado en todo el proceso y estar al tanto del firme propósito de volver a amamantar.

Prevenir la aversión oral es más fácil que solucionarla una vez que ya está instaurada. Las madres pueden ayudar a asegurar la lactancia animando suavemente a sus bebés a tomar el pecho pronto y con frecuencia después del parto, e insistiendo en que cualquier intervención necesaria se realice sin brusquedad. Una madre que confía en sus instintos sobre qué es o no una interacción apropiada con su bebé, está en el buen camino para establecer la relación amorosa y placentera que la lactancia siempre debería ser.

Trucos para retomar la lactancia del bebé

  • Intente dar el pecho cuando el bebé esté adormecido o dormido, durante la noche o la siesta.
  • Varíe las posturas al darle el pecho. Algunos bebés rechazan tomar el pecho en una postura y no en otras.
  • Amamante en movimiento, por ejemplo caminando.
  • Amamante en un sitio tranquilo, con poca luz y libre de distracciones.
  • Dé a su bebé atención extra y contacto piel a piel que puede reconfortarlos a ambos.
  • Cuando le ofrezca el pecho, hágalo desnuda de la cintura para arriba y déjele a él sólo con el pañal cuando sea posible. Use una manta que los cubra a ambos si hace frío.
  • Utiliza un portabebé o cargador para llevar al niño muy cerca del seno, entre las tomas.
  • Tome baños calientes con él para calmarlo.
  • Duerman juntos para desarrollar más el acercamiento y tener más ocasiones de amamantar.
  • Adaptado de Cómo manejar una huelga del lactante, publicación de La Leche League International. Fue publicado en la revista New Beginnings de julio - agosto de 2001. Traducción Francine Chevalier y María Ángeles Fernández

    REFERENCIAS

  • Mobs., E. J. Human imprinting and breastfeeding: Are the textbooks deficient? Procedings, 16 Th Annual Society for Psychosomatic Aspects of Reproducitive Medicine, Polkobin, South Wales, March 1989.
  • Klaus, M. G. and J. H. Kennell. Maternal Infant Bonding, St Louis, MO: Mosby 1976.
  • Newman, J. and Pittman, T. The Ultimate Breastfeeding Book of Answers. Roseville, CA: Prima Publishing, 2001.
  • Ultima modificación realizada el 12 de febrero de 2008 por mmm
    Page last edited .


    Bookmark and Share