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Información Especial

¿Bebé con reflujo? Continúe con la lactancia

Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 18 Numero 1 Año 2006

En esta columna los lectores de NUEVO COMIENZO, publicación de La Liga de la Leche, ofrecen sus sugerencias para ayudar a los padres de los bebés. Se presentan varios puntos de vista. Tal vez no toda la información presentada se aplique al estilo de vida de su familia. Esta información es una información general y no pretende ser un consejo de tipo médico ni de otro tipo.

El reflujo se presenta cuando el contenido del estómago regresa espontáneamente al esófago. La barrera principal contra el reflujo es el esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés). Esta es una banda de fibras musculares voluntarias que se encuentran dentro del esófago que conducen a través del diafragma desde la cavidad del pecho hacia la cavidad abdominal. Normalmente, existe suficiente presión dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido gástrico regurgite desde el estómago.

¿Por qué se origina?

Existen varias razones por las cuales el esfínter esofágico deja de prevenir el reflujo: llenar el estómago en exceso o el incremento de ácido gástrico. Muchos bebés pequeños tienen periodos durante los cuales el LES se relaja, permitiendo que se presente el reflujo. Inhalar o exhalar con fuerza puede también producir cambios de presión que fomentan el reflujo.

Los tubos nasogástricos que se utilizan frecuentemente para alimentar a bebés muy prematuros o enfermos, pueden provocar la disminución de la presión del esfínter y actuar como un camino para el reflujo. De hecho, los bebés prematuros generalmente tienen un mayor riesgo de sufrir reflujo, lo mismo que los bebés a los cuales se les alimenta con fórmula en lugar de leche de su madre. Se cree también que las alergias a los alimentos juegan un papel importante en algunos casos de reflujo.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas del reflujo varían desde vomitar, hasta tener dificultad para respirar. Algunos son:

  • vomitadas regulares después de haber comido,
  • escupir más de una cucharada,
  • dolor asociado con el vómito,
  • llanto después de tomar los alimentos, muchas veces repentino e inconsolable,
  • arqueo de la espalda durante la lactada
  • apnea, asma o bronquitis frecuentes
  • bebé que duerme muy poco,
  • poco o ningún aumento de peso en un bebé siempre molesto,
  • infecciones frecuentes en los oídos,
  • rechazo de la comida o necesidad de comer constantemente.
  • La sobrealimentación provocada por un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección de la leche demasiado fuerte en la madre, pueden provocar vómito e incomodidad durante la toma y no debe confundirse con el reflujo.

    ¿Qué esperar?

    Algunos bebés con reflujo amamantan sin molestias. Otros, muy pronto rechazan el seno porque lo asocian con la molestia. Estos bebés pueden mostrar mejoría cuando la madre se extrae un poco de leche antes de ofrecer el seno al bebé, cuando su madre lo amamanta en diferentes posiciones, cuando se eliminan las distracciones, cuando se amamanta al bebé dormido o caminando, con un baño en agua tibia, con un masaje o propiciando el contacto piel a piel.

    Otros bebés, en cambio, desean amamantar todo el tiempo. La leche materna actúa como antiácido y lo alivia. Pero si come en exceso, el síntoma empeora. Por eso se le debe ofrecer solo un seno en cada comida. Algunas mamás comentan que el chupo de entretención calma a estos bebés.

    La dolorosa sensación de ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis, provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante la hora siguiente a la lactada También puede ocasionar que se despierten frecuentemente durante la noche. En casos serios, cuando el contenido del estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior de los pulmones, se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis o neumonía.

    Un bebé que simplemente escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que sufre dolor y no gana peso, o que no respira bien y muestra señales de estar enfermo, debe ser tratado por un médico.

    La mayoría de las veces, el diagnóstico se basa en la observación de los síntomas para no someter al bebé a exámenes que lo estresan.

    ¿Qué hacer?

    En muchos casos, el esfínter esofágico inferior del bebé se va fortaleciendo y el reflujo cede con el tiempo. La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo, pues permite ofrecer el seno con frecuencia ayudando a la disminución de los síntomas al reducir el suministro de leche de la madre para igualarse a las necesidades del bebé. Otros aspectos que ayudan son:

  • Tomas breves y frecuentes pues promueven la motilidad y vaciado gástrico.
  • La posición es también importante, sin importar la causa del reflujo: mantenga al bebé en ángulo de 45 a 60 grados mientras amamanta y después de la toma, evitando por completo las lactadas horizontales. Entre una comida y otra el bebé puede sostenerse en posición vertical mediante el uso de cargadores, porta bebés suaves o porta bebés rígidos, o descansar en ángulo sobre el pecho de alguien.
  • Coloque al bebé de manera que la gravedad no haga que la leche salga con fuerza. Es posible que el bebé amamante tranquilo en una posición vertical.
  • Si amamanta recostada de lado, eleve la cabecita del bebé usando una almohada o su propio brazo.
  • Amamante en una silla reclinable o usando cojines en la cama que le permitan hacerlo. Ponga la barriga del bebé contra la barriga suya, de frente al seno.
  • La leche artificial permanece en el estómago durante más tiempo y puede contribuir al reflujo.
  • Ya que varios estudios muestran una fuerte conexión entre el reflujo y la alergia a la leche de vaca, el manejo de la dieta puede ser más efectivo. La soya, el huevo y el trigo también desencadenan alergias. La eliminación durante dos semanas de todos los productos lácteos en la dieta de la madre produce frecuentemente una mejoría notable en el bebé que sufre de alergia a ellos.
  • El consumo excesivo de cafeína por parte de la madre (la cual relaja el LES) puede provocar problemas en algunos bebés, al igual que la exposición al humo de cigarrillos.
  • El uso de tomas más espesas no siempre ayuda, puede interferir con la lactancia y aumentar el riesgo de alergias a ciertos alimentos. Estos preparados pueden tener un efecto adverso en el crecimiento de algunos bebés, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y como permanecen más tiempo en el estómago, pueden de hecho provocar más reflujo. No obstante, si el cereal es la recomendación del doctor, ofrézcalo al bebé disuelto en leche materna, con taza o cuchara, no en biberón.
  • Destetar al bebé no debe considerarse como una buena solución al problema del reflujo: el reflujo es una condición médica y no un problema de la forma como se alimenta al bebé. En la mayoría de los casos el reflujo puede controlarse a través de un buen manejo de la lactancia, la colocación del bebé al pecho y la dieta de la madre. Cuando estos pasos no ayudan en la solución del problema, quizá se necesiten llevar a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.

    Sharon Knorr

    Newark NY USA

    Publicado en Leaven, volumen 39, número 1, febrero-marzo 2003. Traducido por Lucero De León, revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras. Adaptado por María Cristina Sáenz en Colombia.

    Editado ultima vez el 5 de diciembre de 2007 por mmm.

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