Candidiasis y Lactancia

Candidiasis y Lactancia

Categories: Breastfeeding Today, Español, Global Community

Angela Howard, North Bucks, Reino Unido
Traducido por Dunia Guerrero, Lima Perú

Cuando estás amamantando a tu tercer bebé, todos piensan que eres una experta.  No siempre es así de sencillo…

Luego de algunos problemas iniciales en las primeras semanas, todo estaba bien. Cuando mi bebé tenía 4 meses, empecé a sentir dolor en el pecho después de amamantarlo.  Al inicio, no era muy doloroso pero gradualmente fue empeorando.  Mi amiga, que es líder de la Liga de La Leche pensó que podría ser candidiasis.  Yo no sabía que se podía tener candidiasis en el pezón o el seno.

Puede ser muy difícil librarse de la candidiasis una vez que la tienes.  Es una infección por hongos causada por la proliferación de un organismo tipo levadura llamado Candida albicans que está presentes en tu cuerpo de manera natural en equilibrio con otros organismos.  Por lo general no causa problemas, a menos que ocurra algo que les permita multiplicarse en exceso (enfermedad o uso de antibióticos por ejemplo) causando una infección con posibles síntomas de dolor, comezón e irritación.  El hongo prospera en ambientes húmedos y oscuros, tales como los pezones, la vagina, la boca y la zona de pañal del bebé.

Fui a ver a mi doctor, quien me dijo que pensaba que era un problema de posición, común al inicio de la lactancia.  Cuando volví a verlo por segunda vez después de notar que no mejoraba, me recetó una crema antifúngica para poner en mis pezones, la cual no ayudó.  Para ese entonces el dolor era atroz, continuando durante cuatro a cinco horas después de amamantar.  En el peor de los casos, eran dolores como de parto, ni siquiera podía hablar mientras los experimentaba.  Se sentía como si alguien me estuviera clavando un cuchillo en el pecho.

Mi doctor pasó los siguientes meses recetándome diferentes cremas, analgésicos, antibióticos y más cremas.  Nada funcionó.  Compartí información de LLL con él. Amanda, líder de la Liga de La Leche hizo todo lo que pudo para tratar de ayudarme.  Finalmente, fui a ver a una doctora que había amamantado a sus hijos y me prescribió un tratamiento de fluconazol (Diflucan), un antifúngico oral.  Normalmente este se receta sólo cuando hay un diagnóstico concluyente de candidiasis y los tratamientos tópicos han sido inefectivos.  A pesar que está aprobado para ser administrado a bebés en las unidades neonatales, el fluconazol no está aprobado en el Reino Unido para ser usado por mamás que amamantan bebés menores de seis meses.  Queda a discreción del médico decidir si usarlo o no.  Tuve dos tratamientos de esta medicina – a menudo si tienes candidiasis persistente un tratamiento no será suficiente.  Ayudó.  El dolor no era tan terrible, pero aún estaba presente.

Regresé nuevamente con mi médico.  Me dijo que él no estaba preparado para recetarme fluconazol y admitió que realmente no sabía cómo tratarme.  El aún estaba convencido de que no se trataba de candidiasis.  Mi único síntoma que coincidía era el dolor.  Por desesperación decidí ver a una consultora de lactancia.  Para ese entonces el dolor era mucho peor y yo estaba a punto de desistir.  Estaba afectando a mis hijos mayores, me era muy difícil prepararles el desayuno y alistarlos para el colegio, mientras estaba sufriendo luego de amamantar a mi bebé.  Habían pasado casi siete meses desde que comenzó la candidiasis.

La consultora de lactancia dijo que ella también pensaba que era candidiasis.  (Los investigadores tienen opiniones opuestas sobre el diagnóstico y tratamiento de candidiasis. Se ha sugerido que la candidiasis no puede propagarse por los ductos de leche. Sin embargo, algunos especialistas creen que la candidiasis podría entrar en los ductos de leche a través de la piel del pezón, causando dolores lacerantes en el frente del pecho). Mi doctor finalmente me prescribió un tratamiento de fluconazol y, por fin, esta tercera dosis lo solucionó.

No puedo describir lo difícil que fue amamantar con un dolor constante día tras día.  A medida que crecía mi bebé, recibía más comentarios del tipo: “¿por qué no lo dejas si te lastima?” Recuerdo que llevé a mis hijos mayores a una fiesta, amamanté a mi bebé y luego fui a sentarme en el auto en medio del frío para ocultar que estaba adolorida.  Continué porque es realmente importante para mí que mi hijo reciba la mejor nutrición, y eso es la leche materna.  Estoy realmente feliz de haber perseverado.

He compartido mi historia debido a que la candidiasis en madres lactantes no es algo con lo que los doctores estén familiarizados.  Obtener el tratamiento adecuado puede ser difícil.  Sentí como si la profesión médica estuviera sólo preocupada por los beneficios de la lactancia durante las primeras semanas.  Estaba determinada a amamantar.  Este era mi tercer bebé, de manera que había experimentado los beneficios.  Imagino cuánto más difícil debe ser esta situación para una mamá primeriza.

Con el tratamiento adecuado, las mamás lactantes y sus bebés pueden superar la candidiasis y continuar amamantando.  Debido a que la candidiasis se propaga fácilmente puede ser necesario un enfoque cuádruple que abarque buena higiene, dieta, suplementos dietéticos y medicación.

Si se diagnostica candidiasis, madre y bebé son tratados al mismo tiempo para prevenir recurrencia, aún si uno de ellos no tiene síntomas visibles.

Quisiera agradecer a la líder de LLL Amanda por toda su ayuda y apoyo.  No continuaría amamantando ahora, a los 13 meses,  de no haber sido por su ayuda.

¿Sospechas de candidiasis?

  • Una madre podría experimentar cualquiera de los siguientes síntomas si tiene candidiasis:
  • Ardor en el pezón
  • Comezón en el pezón
  • Dolor en las mamas sin puntos sensibles o protuberancias irritadas
  • Escamas y/o piel brillante en el pezón o areola
  • Dolor lacerante en los pechos detrás de la areola

Los síntomas más comunes son comezón en los pezones y ardor.  Sus pezones y areola podrían también verse pálidos.  El dolor persiste durante toda la toma y también entre lactadas y generalmente ocurre en ambos pechos aunque comience en uno.  Es menos probable que se trate de una infección por candidiasis si sólo siente dolor en el pecho.  Además de los síntomas de la madre, su bebé puede tener manchas blancas en la boca, mostrarse incómodo mientras amamanta o presentar dermatitis del pañal.

Es más probable que exista candidiasis si la madre o su bebé han sido tratados con antibióticos o corticoides, si otros miembros de la familia tienen candidiasis, o la mamá toma píldoras anticonceptivas.  La candidiasis también está asociada con heridas en los pezones previas que se han estado curando.  En las primeras semanas, el uso de biberones aumenta el riesgo.

Es importante eliminar otras posibilidades antes de asumir que estás sufriendo de candidiasis. Durante la primera semana de lactancia, es más probable que el dolor en los pezones sea causado por el trauma de un mal agarre.  Revisa y ajusta la posición de tu bebé al amamantar y la forma en que succiona de tu pecho, particularmente si amamantar siempre ha sido doloroso o tus pezones se ven aplastados o con forma de cuña después de amamantar.  Una líder de LLL te puede ayudar con la posición.  Visita a tu proveedor de salud para buscar un diagnóstico, ya que existen otras condiciones que pueden presentar síntomas similares.  En todos los casos de dolor de pezón busca ayuda de ambos, tu líder de LLL y tu proveedor de salud para determinar la causa.

Recursos

Pearson-Glaze, P. “Thrush on Nipples”

Treating Thrush LLLGB Information Sheet No. 2806

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